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Paisanos en Ucrania están en contacto con nuestra embajada

ELENCO POLÍTICO

En Sebastopol, Ucrania, el 28 de julio de 2012 tuvimos oportunidad de estar en los festejos de la Flota Rusa. Veinte buques de guerra de Rusia y Ucrania participaron en el desfile organizado por la base naval ahí asentada para cuidar la Península de Crimea y el Mar Negro. Ahora esos mismos barcos pudieran enfrentarse si estalla la guerra que declaró el primer ministro ruso, Vladimir Putin, y que ya propició la intervención de Estados Unidos y Gran Bretaña. Los rusos ya se habían apoderado del aeropuerto de Simferópol, de la capital de la República Autónoma de Crimea, que en el centro turístico de Balaclava también conserva otra base militar. Allá en la República de Ucrania hay mexicanos.

Embajada, atenta. No sabemos el número de ellos, pero estamos informados que incluso hay jóvenes estudiando alguna carrera profesional en una ciudad cercana a Kiev, la capital. Una de ellas es María Estefany Ruiz, hija del exlíder del Congreso local y expresidente estatal del PRI, Cenovio Ruiz Zazueta. La embajada mexicana en Ucrania ya se comunicó con ella y los demás paisanos que allá se encuentran para ponerse a sus órdenes y sugerirles estar listos por si hay necesidad de abandonar el país. Ojalá que no pase nada ni haya guerra, porque el pretexto es lo de menos: los intereses que defienden Rusia y Estados Unidos, incluida la zona estratégica del Mar Negro, cerca del Mar Azov, es lo que importa.

Efervescencia. Pues estamos en marzo cuando se espera que los trabajadores de la burocracia sinaloense –en ayuntamientos y Gobierno del Estado— entren en un estado de efervescencia por la renovación de sus cuadros directivos. Tanto en el Sindicato de Trabajadores al Servicio del Estado como en el que está al servicio del Ayuntamiento de Culiacán, la competencia interna se aderezó con un conflicto existencialista: el despido de muchos trabajadores en un afán de adelgazar la nómina y reducir el gasto corriente. En el caso del Stasac, que durante 16 —y no 36 como un duendecito hizo que saliera— de sus 39 años por cumplir fue manejado por Salvador Flores Acosta, los trabajadores se oponen a la reelección de David Alarid. Quieren que Fidel Salas sea el nuevo secretario general.

No todos. También en el Stase pudiera haber diferencias, pues al parecer, y pese a todo el apoyo que dice tener del secretario general de Gobierno, Gerardo Vargas Landeros, el horno no está para bollos como para que Armando Heráldez Machado, que está sobregirado con un año extra como secretario general, extienda su periodo dos años más, que significaría una reelección total de periodo estatutario de tres años. Al parecer, los estatutos lo impiden porque no están reformados en ese sentido. Además, Alicia Mungarro, secretaria delegacional de la Subsecretaría de Desarrollo Tecnológico, dice que no es cierto que Armando Heráldez tiene el apoyo de todos los delegados, como lo dijimos hace días, para reelegirse como secretario general del Stase. Otros delegados que participarán en la asamblea del 2 de mayo, donde deberá renovarse la dirección sindical, tampoco están contentos con el trabajo desarrollado porque lo hizo indolentemente, con total carencia de atención a la base.

Si la Caades o Produce en realidad quisieran tener amplia difusión de su anual Expo Agro, debería retomar el viejo ejercicio de abrirse a la información de los medios impresos y electrónicos. Tal falla obligó al desconocimiento total de sus últimos logros. Que sirva de lección.