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Palo a Calderón

ITINERARIO POLÍTICO

La novedad no es la victoria de Gustavo Madero —luego del proceso electoral abierto, nacional y en urnas, de ayer domingo—, sino el resultado abrumador y que, literalmente, aplastó a Ernesto Cordero.

Tampoco era nuevo que todas las tendencias serias daban como seguro el triunfo de Gustavo Madero sobre un Ernesto Cordero que no convencía a nadie y que, por más que trató de refinar sus escasos dotes políticos, no logró remontar una imagen que no le favorece para la política partidista y para la política a secas.

En todo caso, lo novedoso es que una abrumadora mayoría de militantes del PAN dieron la espalda al proyecto que trasmano montó Felipe Calderón para mantener el control del partido azul; un control que consiguió cuando fue presidente del propio PAN y luego dos periodos como presidente constitucional; los de César Nava y German Martínez.

Y es que lo reconozcan o no los militantes del PAN y los seguidores de Cordero, lo cierto es que detrás de la fórmula Cordero-Oliva estaba y está el expresidente Calderón. Y si aún tienen dudas basta recordar el intento desesperado de la señora Margarita Zavala, quien de última hora llamó a votar por Cordero, en un lance con evidentes signos de grosera "mano negra".

Sin embargo, y una vez que fue derrotado Cordero, vale preguntar sobre la montaña de mentiras que el equipo "corderista" montó en torno al proceso. ¿Qué preguntas? Ejemplos hay muchos. ¿Por qué insistió el señor Cordero en presentar más de una decena de encuestas que supuestamente le daban ventaja y hasta la victoria? ¿Quién es responsable de ese engaño? ¿Quién es responsable de la estrategia para descalificar todo el proceso, y para hacerlo aparecer como un potencial fraude? ¿Quién será sancionado por ese engaño? ¿Será cierto que Calderón creará su propio partido y dejará el PAN? Y muchas otras

Por eso, la elección de ayer para renovar la dirigencia del partido azul no sólo fue una victoria de Gustavo Madero sino un severo revés a Felipe Calderón, el expresidente que intentó seguir mangoneando al PAN. Y como lo dijimos aquí el pasado 13 de mayo; si Calderón no logró quitarle a Madero el partido siendo presidente de la república, menos podría quedarse con el PAN como expresidente.

Y es que Calderón no entendió que los políticos en general y los de PAN en particular, no le apuestan a los proyectos fallidos. Y el de Ernesto Cordero era un proyecto fallido desde el tiempo de candidato presidencial por el PAN. Es decir, que sólo aquellos que no quisieron ver —o que cerraron los ojos—, no se percataron que Madero ganaría y que Cordero sería derrotado. ¿Tienen dudas?

El pasado 19 de enero, es decir, hace cuatro meses, en el Itinerario Político de entonces —titulado "Las 10 razones para la reelección de Madero"—, dimos los argumentos que soportaban la victoria de Madero y la derrota de Cordero. La respuesta de no pocos fue el insulto y la ofensa. Regresamos al tema el 13 de mayo y ratificamos lo evidente. Y regresaron los insultos y las ofensas.

Lo cierto es que no es necesario tener bola de cristal y menos ser adivino. Lo cierto es que Ernesto Cordero es una apuesta política equivocada de Felipe Calderón y un invento como político. Pero además, Madero tenía en la bolsa el 80% de los militantes de los estados que dominan el partido; Jalisco, Nuevo León, Puebla, Distrito Federal, Veracruz y Estado de México.

Además, Madero capitalizó los logros producto del llamado Pacto por México, en tanto Cordero se vio como el panista más perredista y, literalmente, se encargó de denostar los logros que para el PAN había conseguido Madero: Esa imagen de panista renegado fue oxígeno puro para Madero y veneno para Cordero.

Tampoco es todo. A la vista de todos, Madero contó con el apoyo de su principal aliado, el gobierno de Enrique Peña Nieto, que de manera sutil pero efectiva deslizó informaciones sobre las fallas del gobierno Calderón en materia de seguridad y violencia. Repentinamente, Cordero pareció ser la encarnación de todos los males del expresidente Calderón. Y de eso ni cuenta se dieron los estrategas de Cordero.

Y por si no fuera suficiente, Madero cambió los estatutos del partido y el modo de elección del nuevo presidente. Ese cambio fue realizado a imagen y semejanza de Madero. Es decir, se creó una estructura al estilo del viejo PRI, que estuviera al servicio del jefe del partido. Y buena parte de ese cambio fue responsabilidad de la torpeza de algunos leales de Cordero —como el locuaz senador Javier Corral—, quien lo llevó a la debacle. Y si nadie quiso ver lo evidente, nadie se puede quejar de la derrota. Al tiempo.