Opinión

La realidad de ser mujer en este país

DESDE LAS CALLES DE CULIACÁN

Por  Paola Gárate

Algo sucede en México, la raíz puede no ser culpa de “nadie”; inclusive, podemos catalogarlo como un problema estructural e histórico. Lo que es un hecho, es que en nuestro país se limita la participación de las mujeres en el mercado laboral. Las razones son diversas, no obstante, encontramos el origen en el ámbito familiar. En ese amplio espectro existen causas culturales, sociales, educativas, falta de apoyos para el cuidado de los hijos, etcétera. Un obstáculo tras otro, pero eso sí, sólo para las mujeres.

El escenario para millones de mujeres y sus familias en este 2021 es de grandes retos marcados por el desempleo, la pobreza y falta de acceso a la salud debido a la caída de sus ingresos provenientes del comercio, servicios y algunas actividades agrícolas, todas ellas afectadas gravemente por la pandemia y la crisis económica en la que estamos sumidos.

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Los datos de la participación de las mujeres en la economía mexicana antes del covid-19 no eran alentadores, pero habían mejorado con el tiempo. A finales de 2019, había 30.5 millones de mujeres y 27 millones de hombres en edad de trabajar. De los hombres, 77 de cada 100 eran económicamente activos, mientras solo 45 de cada 100 mujeres lo eran. Ese nivel de participación femenina es bajo, incluso para Latinoamérica, ya que México apenas supera a Cuba o Puerto Rico en el porcentaje de mujeres inmersas en el mercado laboral, en proporción de su población, claro está.

Con el comienzo de la pandemia, el impacto en el tema laboral fue estremecedor. La participación en el mercado, tanto de hombres como de mujeres, bajó a niveles que no habíamos visto antes. Un total de 12 millones de mexicanos se quedaron sin empleo y, por ende, sin ingresos. La participación masculina bajó a 61.1 por ciento en mayo;y la femenina, a 35.3 por ciento. En junio del 2020 se comenzaron a recuperar las actividades económicas, y la sorpresa fue que la participación de los hombres llegó a los mismos niveles que tenía, con 7 de cada 10 hombres laborando. Sin embargo, los espacios para las mujeres se quedaron intactos, es decir, cuando la economía comenzó a recuperarse, las mujeres fuimos imprescindibles.

En otro orden de ideas, de acuerdo con datos publicados por la ONU Mujeres, 5 de cada 10 mujeres mexicanas han manifestado que las tareas al interior de la casa se han incrementado a causa del confinamiento por la pandemia. Para ponerlo más claro, una mujer que trabaja 8 horas al día, dedica al hogar el doble de horas que un hombre con un empleo con una demanda de tiempo similar. La carga laboral doméstica en México no conoce de equidad de género.

Si a lo anterior le agregamos los lamentables hechos que sucedieron en Culiacán este pasado 15 de febrero, acontecimientos ruines que recrudecieron la violencia en contra de las mujeres y que deben ser una llamada de atención que obligue a las autoridades a actuar en consecuencia, deben ponerse en marcha las acciones pertinentes por parte de los distintos órdenes de gobierno y darle la importancia que estos casos merecen. No podemos seguir viviendo en una ciudad, en un estado y en un país así.

Este último año ha sido devastador en muchos sentidos. Los avances que se habían dado en equidad de género, mercado laboral y seguridad han sido tirados por la borda… Es necesario, urgente y obligatorio hablar de las condiciones en que vivimos las mujeres en México. No podemos ni debemos quedarnos calladas.

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