publicidad
Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Para el caso, da lo mismo

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

No parece correrle prisa al rebautizado Instituto Federal Electoral, el INE, cuyo titular Lorenzo Córdova Vianello, estableció que será luego de las elecciones intermedias del 2015, cuando se empiece la renovación de los Consejos Estatales Electorales.

Bajo esa circunstancia, por lo que a Sinaloa corresponde, sus consejeros actuales estarán en funciones por lo menos un año más, si no es que se decide en algunos casos ratificarlos, lo que en ese tipo de organismos es demasiado común.

El asunto en cuestión parece ser intrascendente, principalmente para efectos de la búsqueda del perfeccionamiento de la democracia, pues finalmente, el hecho de que se renueven o no los funcionarios de esas instituciones, no tienen nada que ver con los anhelos ciudadanos de que se conviertan en auténticos representantes de la sociedad.

IFE o INE, para el caso da igual, la designación de los consejeros se realiza en función de las cuotas a los partidos políticos, cuyas intenciones en ese sentido es el de "clavar" en organizaciones que tienen que ver con la calificación de las elecciones, a gente incondicional que en un momento dado pudieran servir a sus intereses políticos.

Eso es por un lado, porque por otro, aunque lo niegue el presidente Consejero del hoy llamado Instituto Federal Electoral, los organismos locales no son de ninguna manera valladar a las manipulaciones no sólo de los partidos, sino del propio gobierno para inducir resultados convenientes a sus intereses y de hecho, la opinión en cuanto a que son oficinas de mero trámite, corresponde mucho a la realidad.

Ciertamente a partir de la creación del hasta hace poco llamado Instituto Federal Electoral, cuyo propósito fue independizar las funciones electorales de los gobiernos en turno, se logró alcanzar ciertos grados de confianza en sus procedimientos, pero finalmente y gracias a la complicidad de los partidos, su responsabilidad fue desvirtuándose al punto de que volvió a ser un órgano dependiente de los grupos de poder del país.