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Para entretener a la plebada

A DOS DE TRES

Llegaron las vacaciones!… y ahora, ¿qué hacemos con los plebes? La algarabía que producen los días de asueto no es por todos compartida. Cuando uno está plebe se la vive planeando todo lo que no hará durante las vacaciones, no habrá el pendiente de hacer tareas, ni de acostarse y levantarse temprano. Cuando comienza a ganarse el sustento por sí mismo esta temporada equivale a todo lo que hará o dejará de hacer para relajarse, para desentenderse de la rutina diaria y tomar ánimos para seguir en el día a día. Cuando los hijos están en su primera infancia las vacaciones representan la oportunidad de disfrutarlos a tiempo completo, pero cuando abandonan los brazos entonces las vacaciones se convierten en una vigilia para cuidarlos de accidentes propiciados por el ocio. Afortunadamente ya existen los cursos de verano, que además de darle a la familia unas horas de calma, ayudan a que el chamaco aprenda algo útil para su mente, cuerpo y espíritu.

A los predigitales nos tocó una oferta de cursos de verano reducida; para las niñas, tejido, bordado, costura y quizás algún deporte, para los varones deportes y, quizás, algo de artes, entendiéndose por arte pintura y dibujo. Con ese catálogo las madres, principalmente, se las ingeniaban para mantenernos ocupados y así alejarnos de cuanta iniciativa implicara no medir el peligro, desde trepar por todo lo que se pudiera trepar hasta irse sin permiso a las aventuras más riesgosas.

Entonces, como hoy, había padres y madres que trabajaban y terminado el ciclo escolar no les quedaba más que pedir clemencia al jefe para que les permitiera jalar con el vástago al centro de trabajo y ahí ver como lo entretenían. Los primeros días era interesante sentirse útil colaborando en labores menores para no estorbar, pero con el paso de los días aquello resultaba tedioso sobre todo porque no había con quien jugar y, si llegaba a haber, la consigna era estarse quieto y pasar lo más desapercibido posible para que los padres no recibieran un llamado de atención por el escándalo o los estropicios que pudiera causar el hijo, niño al fin. Así, a los progenitores no les quedaba más que recurrir a algún pariente o a alguna vecina a quien endosarle el chamaco durante las vacaciones.

Hoy en día, las opciones para entretener a la plebada son muchas y variadas, van desde aprender a preparar sushi hasta elaborar un robot. Y en eso último me quiero detener porque en el Centro de Ciencias han vuelto divertido el aprendizaje de la física, la química y las matemáticas –materias que son el 'coco' de muchos- y diseñaron interesantes cursos para niños a partir de los cuatro años de edad hasta para alumnos de bachillerato y nivel profesional. En este verano su chamaco podrá aprender desde computación hasta a elaborar su primer robot. Todos los cursos tienen costo, pero el precio que pague por ellos será muchísimo menor a lo que le puede costar un hueso roto o una descalabrada porque el plebe ande de ocioso. Puede pedir informes al teléfono 759-90-00, se sorprenderá de todo lo que están ofreciendo para responder a la pregunta ¡Llegaron las vacaciones! Y ahora, ¿qué hacemos con los plebes?

Muchas gracias por leer estas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones por favor en [email protected] En Twitter en @MarisaPineda. Estas vacaciones también pueden ser propicias para que lea un libro y mientras, que tenga una semana relajaadaaa.