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Para siempre recordar, Tony Gwynn

RINCÓN BEISBOLERO

Partida. Se sacudió el mundillo beisbolero al saberse ayer del fallecimiento de Tony Gwynn, uno de los peloteros con mayor clase que se han visto en la historia de este deporte. Y ante el suceso, de inmediato el recuerdo de cuándo nos tocó estar de cerca con el inmenso pelotero en su visita a Culiacán en 1998.

Hombre de voz aguda, físico fornido, de sonrisa fácil, se podía decir que Gwynn era un hombre afable. En ese año, joven aún con 38 años a cuestas, sobre la grama del "Ángel Flores" mostró que lo suyo era blandir un bat. Así lo mostró a los niños y jóvenes congregados en aquella clínica de bateo que impartió junto a Rod Carew.

¿Conferencia de prensa? No hay problema, solícito acudió al encuentro con los medios y contestó cuánto le preguntaron. Lo suyo era la paciencia. "Estoy acostumbrado. Lidiar con algunos pítchers fue como lidiar con periodistas", comentó.

Ahora, a la distancia, nos pesa no haber conservado algún testimonio de esos momentos porque, ¿sabe usted?, Gwynn ha sido uno de los más grandes personajes que ha tenido el beisbol a nivel mundial. Un referente más que obligado para estas y futuras generaciones.

Y donde sea que esté hoy, puede y se encuentre con Ted Williams para echar una plática sobre el arte de batear.

Logros. Decir que Gwynn fue ocho veces campeón bateador serviría para llenar esta columna, no se necesitaría más. Mencionar que bateó 19 temporadas consecutivas arriba de los 300 sería un complemento.

Terminó su carrera con .338 de por vida, lo que debe entender como un promedio fuera de serie. Los demás jugadores que muestran esa cifra o más que eso, todos son jugadores que jugaron antes de 1940.

Tuvo nueve juegos de cinco hits y 45 de cuatro imparables. Increíble, solamente se ponchó 434 veces en 10,232 turnos al bat. En 1995 se ponchó solamente 15 veces en 535 turnos. La única ocasión en que se ponchó tres veces fue en 1986, en un juego contra los Dodgers y contra el también fallecido este año, hace unos días, Bob Welch.

Se enfrentó contra grandes lanzadores y en su apogeo. Nunca fue ponchado por Pedro Martínez ni por Greg Maddux. Contra estos dos y contra Tom Glavine y John Smoltz tuvo 323 turnos y solamente se ponchó tres veces. Por cierto, a Fernando Valenzuela le bateó .321.

Y otra estadística que nos habla de lo gran bateador que fue es que en cuenta de tres y dos, Gwynn bateó .302.

"Yo amé este juego. Creo que es por eso que están ustedes aquí, porque aman el juego, ustedes tienen una pasión por él. Yo tengo una pasión por él, aún tengo esa pasión. Sólo que ya no juego".

Su discurso en 1997 cuando fue entronizado al Salón de la Fama de Copperstown.

Descanse en paz Tony Gwynn.

Motivos. Que el gobierno cubano anda celebrando que Yulieski Gourriel y Frederich Zepeda hayan firmado con equipos de Japón por algo más de dos y medio millones de dólares, dinero del que buena parte irá a las arcas del gobierno de la isla por aquello del sistema socialista y como logro de la revolución.

Y además, que más peloteros cubanos ya están listos para irse hacia tierras orientales a manera de productos de exportación cuyos dividendos, ya dijimos, serán mayoritariamente para las arcas del erario cubano.

Que si en esa lista está Alfredo Despaigne, nadie que se asombre.

Así se están moviendo las cosas por allá en algo que huele a buena jugada para evitar el embargo de USA.