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Opinión

Parentesco #4T: los tres Jesuses, las primas y la traición

EL ANCLA

Por: Luis Enrique Ramírez

Jesús Vizcarra, Jesús Estrada Ferreiro y Andrés Manuel López Obrador(Foto: El Debate)

Jesús Vizcarra, Jesús Estrada Ferreiro y Andrés Manuel López Obrador | Foto: El Debate

La relación de Jesús Vizcarra Calderón con Andrés Manuel López Obrador comenzó hace años, antes del 4 de octubre del 2015, cuando el hoy presidente de la República tuvo que suspender una asamblea de Morena en Sinaloa ante el rechazo de la mayoría de los presentes a la figura de Jesús Estrada Ferreiro. 

AMLO acusó a los militantes anti-Estrada de ser «infiltrados malovistas y millanistas», y los echó de la organización; muchos, como Ernesto Saldaña, volvieron pese a la humillación. No así Jaime Palacios Barreda, incluido entre los expulsados, pese a ser, entonces, presidente de Morena en la entidad. 

A la fecha, Palacios se erige como un ejemplo de dignidad para todos aquellos que agachan la cabeza ante López Obrador y su poderío.

JUEGO DE INTERESES. La defensa a ultranza de Estrada Ferreiro por parte de AMLO no fue gratuita: el Peje requería de las carretadas de dinero que el actual alcalde de Culiacán representaba por varias razones, hoy mencionamos una: la relación familiar que tiene con el dueño de SuKarne. Las señoras Alma Avendaño Castro y Guadalupe López Castro, esposas respectivamente de Vizcarra y de Estrada, son primas. 

Algunos de los hombres mejor informados de esta entidad nos confirman el dato anterior, junto con otro no menos importante: las inyecciones millonarias de recursos que Jesús Vizcarra Calderón aplicó no solo a la campaña de su tocayo y pariente político Estrada Ferreiro, sino también a la de Rubén Rocha Moya y a la del mismísimo Andrés Manuel López Obrador en el proceso electoral de este año. 

Se confirma que AMLO hizo alianzas hasta con el diablo. Lo de «infiltrados malovistas y millanistas» no parte de otro lado que de la animadversión vizcarrista hacia Malova y Juan Millán («since 2010», dirían los tuiteros).

Resulta, pues, que el primero que traicionó al PRI, a su amigo Enrique Peña Nieto y a Quirino Ordaz fue en realidad Jesús Vizcarra. El bajo perfil que ha guardado desde que Mario López Valdez lo derrotó en las elecciones para gobernador hace ocho años le ayudó a que su deslealtad pasara desapercibida. 

Hoy queda al descubierto, y sabemos que es Vizcarra el verdadero iniciador del proyecto para convertir a Rubén Rocha en el primer gobernador de Morena en Sinaloa. Aprovechó la vieja estima de AMLO por el académico (compañero de gabinete de Vizcarra en el sexenio aguilarista), y lo convenció de hacerlo senador.

Para orquestar el siniestro plan pro Morena 2021, Vizcarra utiliza como operador político a su principal alfil, Jesús Aguilar Padilla, obligado a servirle desde que (siendo gobernador) le regaló un porcentaje de acciones de Grupo Viz; por tratarse de un consorcio empresarial de clase mundial, este genera estratosféricas ganancias.

La historia juzgará a los tres Jesuses, y esperemos que también, en su caso, lo hagan las urnas. Al tiempo.

BUENA OBRA. Sobre quienes no abuchearon a AMLO en aquella asamblea del 2015 en Culiacán; es decir, los disciplinados que nunca fueron expulsados, nada hay que juzgar: fueron congruentes con sus principios. A diferencia de Saldaña y del resto, no tuvieron que volver con la cola entre las patas.

Mantenemos, eso sí, nuestra tesis sobre la superioridad moral de Jaime Palacios. 
Bien, pues una entre quienes no fueron corridos por AMLO y se manifestaron a favor de la expulsión de los que sí fue María Inés Pérez Corral, por entonces presidenta de Morena Culiacán, hoy aspirante a dirigir su partido a nivel estatal. 

Actualmente, María Inés, señora de todo nuestro respeto, lleva a cabo una colecta de juguetes los sábados y los domingos a las afueras de catedral para entregarlos a niños de escasos recursos. Si usted puede hacer un donativo, ayudará a que estos infantes tengan una feliz Navidad. Vale la pena.

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