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Partidos con responsabilidad

IDEAS PARA EL CAMBIO

Los partidos políticos de Sinaloa acaban de asumir una enorme responsabilidad social y hoy se enfrentan al reto de estar a la altura de las circunstancias. Se espera mucho de ellos. Recientemente se llevaron a cabo los foros de consulta "Compromisos por Sinaloa". Ahí se recopilaron alrededor de 300 propuestas ciudadanas para impulsar la transformación política, económica y social.

Dichas propuestas deberán expresarse en un nuevo marco legislativo que contribuya a construir una nueva sociedad, una nueva economía y, sobre todo, un nuevo sistema político en Sinaloa. La expectativa generada es muy alta. La gran duda que existe es sobre la capacidad que puedan tener los partidos políticos para llevar a cabo un proyecto tan importante, necesario y urgente.

¿Estarán los partidos políticos en condiciones de ser los promotores de la modernización de Sinaloa? ¿Tendrán la madurez necesaria para lograrlo? ¿Serán capaces de impulsar este proyecto, por encima de sus intereses partidistas? ¿Cuentan con ideólogos o intelectuales para diseñar y construir un nuevo proyecto estatal?

Una rápida consulta a conocedores de estos temas arroja que la respuesta unánime es NO. Los partidos políticos no están en condiciones de encabezar la transformación política, económica y social que Sinaloa requiere.

La razón es simple. Durante los últimos años ha ocurrido un preocupante deterioro de las organizaciones políticas. Su pobre desempeño electoral y legislativo les ha generado una imagen negativa. Socialmente los partidos son considerados espacios de conflicto y de enfrentamiento. Se les concibe como instrumentos de pequeños grupos que sólo buscan negociar con el poder para obtener beneficios particulares.

La ideología que antes identificaba a cada partido fue desplazada por el pragmatismo. La mística que estimulaba el trabajo de militantes, desapareció para dar paso al marketing político. Hoy tenemos partidos sin ideología que les identifique. Sin embargo, los partidos son instituciones necesarias e indispensables para la democracia. A nadie conviene tener partidos debilitados y sin credibilidad social.

Antes de diseñar un nuevo proyecto de desarrollo para Sinaloa, los partidos políticos tienen que cambiar, revitalizarse ideológicamente y fortalecer su democracia interna. Deben elegir mejores candidatos y abrirse a las nuevas ideas. También encabezar causas sociales y ser interlocutores ante el gobierno.

Además, tienen que cumplir con la obligación de consolidar una oferta electoral sólida, viable, que promueva una real participación ciudadana en los procesos electorales. El creciente abstencionismo es resultado del poco interés que han tenido los partidos en el cumplimiento de sus obligaciones políticas.

Por eso, los partidos tienen que proponerse ser sociablemente más responsables antes de querer ser los únicos protagonistas en la construcción de un nuevo Sinaloa.