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Opinión

Pasado y futuro

DESDE LA CONFRATERNIDAD
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Por: José Humberto Choza Gaxiola

Nosotros los latinoamericanos estamos muy inmersos en nuestro pasado. Nos gusta mucho rendir culto a los muertos, hayan sido héroes o personajes comunes. La obsesión por el pasado es un fenómeno característico de nuestra idiosincrasia, y que no se observa en países como China y la India, a pesar de que cuentan con culturas milenarias. Obsesión que algunos científicos califican como distractora de la tarea, cada vez más urgente, de prepararnos para la economía del conocimiento del siglo XXI. Lo anterior es sustentado por la constante manifestación del apoyo que prodigamos a nuestra historia, que nos distrae de lo que debería ser nuestro principal objetivo: mejorar los sistemas educativos, como preparación para lo que viene. Sistemas que, por los resultados hasta el día de hoy, dejan mucho qué desear, y que por lo tanto desfigura un futuro malo, por no decir pésimo para nuestro país. Este binomio, el pasado y el futuro, se contraponen de alguna manera, mismos que nos sirven para discutir sobre lo que viene, basados en lo que se fue, y donde ambos son etéreos. Y, si somos estrictos, no nos sirven para gran cosa, si los tratamos como cosas sin valor o baladíes, aunque quizá sean útiles para crear dichos: "el pasado siempre fue mejor". Hasta aquí he citado tres conceptos que juntos pueden causar confusión: el pasado, el futuro, los sistemas educativos mexicanos. A este último lo considero como la víctima en el futuro como resultado de no haber hecho bien las cosas en el pasado. Lo que quiere decir, usando el sentido común, que la causa actual de los malos índices en la educación mexicana se debe a que no se hicieron bien las cosas en el pasado. Y, de nuevo el sentido común, si no queremos que sigan así las cosas en el futuro, se tiene que hacer bien las cosas en el presente, que dentro de un segundo será pasado. Y por si fuera poco, otra consecuencia de estos malos hechos del pasado tienen como consecuencia segunda o tercera: la pobreza. Michuio Kaku, el llamado "físico del futuro", dice que sus deseos más grandes son: comprender las leyes físicas del universo y el deseo de ver el futuro. Que, si ponemos un poco de reflexión en ello, nos lleva el pensamiento a decir que son complementarias, ya que la clave para entender el futuro quizá no sea ver como pitonisa, y aplicarlas luego a los inventos, máquinas, terapias y enseñanzas que requerirá nuestra civilización en un futuro, no importa si es lejano o cercano. Así, pues, si hacemos un equilibrio o un balance de esta ecuación, entre el pasado, el futuro y la pobreza (y dentro de ella el antecedente de la deficiente enseñanza) y buscamos su solución matemática, es probable que veamos la solución de una manera simple como lo es la solución de una ecuación de primer grado. También es probable que la solución nos dé la posibilidad de ver el futuro como lo quiere ver Kaku. Las reflexiones anteriores son producto de inquietudes mías y de nadie más, por lo que toda crítica hacia ellas a mí corresponde, aunque tengo la disculpa de que estoy muy desilusionado porque los maestros, de todo el país, en el corto pasado se están comportando como lo ha hecho en el lejano tiempo anterior. No veo, o no siento, lo promisorio en el futuro de la enseñanza para poder sentir que el futuro tiene mejores augurios en la disminución de la pobreza. El Gobierno, en sus tres niveles, sigue haciendo la pantomima de la simulación y todo lo intenta mover para que todo siga como antes. Pasado frente a futuro, no han diferenciado. La ecuación sigue con suma cero, pero no para ganar ambos, sino para perder todos. Para terminar, estoy de acuerdo en que es imposible predecir el futuro con exactitud total, pero lo que sí se puede hacer es sacar, como se hace en ingeniería, cuántos y cómo se están haciendo edificios y estructuras ahora, que tienen posibilidades de permanecer similares en un futuro cercano. Así se puede adivinar el futuro de forma práctica. Siguiendo el ejemplo anterior podemos hacer la siguiente pregunta, hoy en el presente, que dentro de un minuto será futuro: ¿estamos haciendo una mejor enseñanza y como consecuencia estamos provocando la disminución de la pobreza en el futuro cercano a corto plazo?

jhchoza@yahoo.com.mx