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Patrimonio cultural

GUASAVE

Uno de los puntos de consumo popular mas viejos, si no es que el de mayor antigüedad, ubicado en pleno centro citadino y no es precisamente un ejemplo de funcionalidad arquitectónica, menos de confort operativo, mantiene sin muchos cambios, su ancestral flujo clientelar.

El mercado municipal que ocupa la histórica media manzana de Zaragoza-Obregon y Carrasco no ha sido del todo relegado del consentimiento de los guasavenses, por los grandes y modernas empresas comerciales que en los últimos lustros han llegado, para quedarse.

Pese a los flamantes conceptos que la construcción de sus instalaciones y la tecnología de punta utilizadas por las tiendas de autoservicio como tácticas de venta de alimentos básicos y cuya variedad es tan amplia que abarca a otro tipo de servicios y productos, el mercado es el mercado al que todos los días acude gente de diversos estatus sociales y económicos.

Esta imantación popular pareciera que en el gusto de las amas de casa, de la vieja y nueva hornada, por acudir al vetusto mercado a adquirir, igual el kilo de frijol, de fruta y verdura, que la carne o las "tascaris"; el delicioso revoltijo de leche con chocolate en polvo y las no menos sabrosas "tortitas", creo mas por ahorro, lo que atrae es el interés sentimental.

Caminar trastabillando por sus angostos pasadizos, entorpecidos por amontonamiento de costales con diversa mercancía, empinándose sobre los pies, alargando la mano para tomar o cubrir el precio de los artículos o transitar por la laberíntica explanada y el "Luciano Leyva" a los clientes imbuye una rara, pero placentera sensación.

Es cómo si quien asiste a esa "plaza comercial" donde el penetrante olor a granos, a chilpitin, harina cocida, cuero curtido y a carne expuesta al aire libre, enganchada rústicamente y a veces molesta el olfato, evocara los tiempos del Guasave Viejo.

Sin embargo pensamos que ya es hora que la añeja estructura tocada esporádicamente con "manitas de gato", por cuestión de higiene, funcionalidad, imagen y tradición, sin perder su esencia pueblerina y cultura comercial, merece una remodelación importante y transformadora.

Varios gobiernos municipales, que recordemos, entre ellos el de Raúl Inzunza han planteado proyectos para reformar sus instalaciones, tanto del exterior como de adentro, sin embargo por una causa u otra no han cristalizado, porque hay que decirlo no encuentran ánimos de colaboración de quienes usufructúan los negocios que ahí operan.

Es necesario contemplar la reorganización integral de los puestos que funcionan en ese sitio, para ademas de modernizar su imagen, proporcionar comodidad a sus visitantes y darle un aire de modernidad y limpieza de la que carece.

Obviamente para materializar una obra de esa naturaleza se requiere, aparte de la disposición y recursos del gobierno municipal, que en buena medida los locatarios tengan el mismo interés y espíritu de participación, que si bien en algunos momentos han enseñado, resultaron insuficientes para establecer los cambios que necesita el mercado municipal.

Y si algún día se llegara a modernizar las viejas estructuras , importante será que los concesionarios del patrimonio publico, cobren conciencia de que serán ellos los responsables de conservar y mantener en bueno estado las instalaciones.

Ojalá que algún día ambas partes mediante el dialogo, lleguen a un entendimiento para reformar el mercado, que es un patrimonio, si no histórico, al menos cultural de los guasavenses.