Opinión

Para evitar una vida gris. Un alimento que sacia

LA MEJOR HERENCIA

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Por José Martínez Colín

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1) Para saber

Había una mala pensión para estudiantes, cuyo propietario no era afecto a la limpieza. No barría y había mucha suciedad. Se colocó un tapete junto a la puerta de entrada y un letrero: “Favor de limpiarse los zapatos en el tapete”. Un estudiante ingenioso le añadió: “Antes de salir”.

Al comenzar la Santa Misa se tiene el Rito de la Penitencia, que es como el tapete de entrada a la casa, donde pedimos perdón al Señor antes de participar en este Misterio. En la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Corpus Christi, el Papa Francisco recordó que Jesús había anunciado este misterio con el milagro de la multiplicación de los panes y peces, en que alimentó a una multitud y todos quedaron saciados. Hoy en día, Jesús nos ofrece comer su Cuerpo para quedar saciados.

2) Para pensar

Un día San Juan Bosco, gran devoto de la Virgen, María Auxiliadora, celebró la Santa Misa en su honor. En el templo había 600 muchachos. Cuando iba a dar la comunión, se dio cuenta que el sacristán había olvidado poner el gran copón con hostias en el altar. Buscó en el sagrario más Hostias, pero sólo encontró unas cuantas. Entonces oró: “Madre, los muchachos tienen ilusión de recibir el Cuerpo de tu Hijo. No los dejes ir en ayunas”. Y se puso a dar la comunión con las pocas. Comulgaron los 600. El sacristán no lo creía, y le dijo: “Pero, ¿cómo lo hizo? ¡Es un gran milagro!” San Juan Bosco sin inmutarse le contestó: “¡Bah! Junto al milagro transformar el pan en el Cuerpo de Cristo, este es insignificante…, además, lo hizo María Auxiliadora”.

Cada día el Señor se multiplica en miles de lugares para darse de comer. Y sacia porque el Amor de Jesús es infinito, capaz de colmar todo deseo de amor Pensemos si acudimos a su ofrecimiento.

3) Para vivir

En la Eucaristía experimentamos la amorosa atención del Señor que nos alimenta, nos acompaña, da sentido a nuestra vida: sin Él sería una vida gris. Y desea que también demos de “comer” a quienes están hambrientos de comida, de compañía, de consuelo, de amistad, de buen humor, de atención, de ser evangelizados, dice el Papa.

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