Opinión

¿Pedimos como los hijos pequeños?

LA VOZ DEL PAPA

Por  José Martínez Colín

Para saber. Ya cerca de Navidad, los comercios suelen estar más activos y se observa cómo los hijos pequeños no dejan de pedir insistentemente a sus padres que les compren lo que se les antoja. Un hijo tiene la confianza para pedirle cualquier cosa a su padre. En la relación de Dios, es natural que se le hagan peticiones. El Papa Francisco, continuando con la catequesis dedicada al Padre nuestro, habló de la oración de petición hecha con confianza. Jesús nos enseña una oración breve, audaz, compuesta de siete peticiones: un número que indica plenitud. Audaz, dice el Papa, porque si Cristo no la hubiera sugerido, nadie se atrevería a rezarle así. Jesús no dice que hay que llamarle “Todopoderoso”, sino simplemente “Padre”, como los niños hablan al papá.

Para pensar. La oración del Padre nuestro tiene en cuenta nuestras necesidades. Por ejemplo, al pedir el pan de cada día. Es sorprendente que diario se alimenten más de 7 mil 500 millones en el mundo. Aunque muchos padecen hambre o mueren por ello, no es que falte alimento en el mundo, sino por otras causas: falta de distribución o por corrupción de productores o malos gobiernos. A veces en el día se tira a la basura alimento por intereses económicos. 

Para vivir. La oración de petición es un acto de fe en Dios, que es bueno, nos comprende y es todopoderoso; a la vez, reconocemos que somos pequeños, pecadores, necesitados. Dios quiere que le llamemos “Padre” y le contemos todo. Así, la oración nos libera de la desesperación, pues sabemos que hay una salida para situaciones insoportables. Jesús ha querido que todo sufrimiento e inquietud, se eleve hacia el cielo y se convierta en diálogo confiando, como parte de nuestra vida.