Opinión

Peña y Mancera: el primer examen

ITINERARIO POLÍTICO

Por: Ricardo Alemán

La elección federal de 2015 no sólo será el primer ensayo previo a la contienda presidencial de 2018. No sólo será el termómetro para medir la salud de los principales partidos políticos en contienda. No, la elección de 2015 también será el primer examen ciudadano para los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Miguel Mancera, además de la evaluación ciudadana de los gobernadores de nueve entidades del país.

Así, por ejemplo, en la renovación de los 500 diputados federales, los electores voltearán la mirada a las expectativas y logros del gobierno de Peña Nieto, en tanto que en la capital del país los electores evaluarán la gestión y el desempeño de Miguel Mancera, para votar a los diputados a la Asamblea Legislativa y la renovación de los 16 jefes delegacionales. Todo ello porque la mayoría de delegaciones está en manos del PRD.

A su vez, en las nueve entidades del país en donde se renovarán gobiernos estatales —en Baja California Sur, Campeche, Colima, Sonora, Nuevo León, San Luis Potosí, Michoacán, Guerrero y Querétaro—, la evaluación ciudadana será a partir de la gestión del gobernante saliente y, por consecuencia, repercutirá en los haberes de cada uno de los partidos en contienda.

Lo curioso del asunto es que a pesar de que faltan diez meses para la llamada "elección intermedia" —y que los partidos aún no entran de lleno al proceso—, ya es posible pronosticar buena parte del resultado electoral. Sí, incluso en algunos casos, hasta se sabe quiénes podrían ser los candidatos que aventajan la carrera en sus respectivos estados.

Así, por ejemplo, es casi un hecho que el PRI será derrotado en dos estados de los nueve en contienda: en Michoacán y San Luis Potosí. En el primer caso es evidente que luego de los escándalos que involucran al PRI, a su gobernador Fausto Vallejo, al interino Jesús Reyna y a no pocos presidentes municipales con la banda criminal de "Los Templarios", el tricolor poco o nada tiene que hacer.

Más aún —y por increíble que se antoje—, en Michoacán se perfila como ganador de la contienda de junio de 2015 el "dormilón" Silvano Aureoles, diputado que habría pactado ese gobierno a cambio de su colaboración en las reformas estructurales. A su vez, en San Luis Potosí el PAN tiene muchas posibilidades de regresar al poder, luego de un cuestionado gobierno del priista Fernando Toranzo.

En sentido contrario, el PAN hizo todo lo necesario para perder los estados de Sonora y Baja California Sur. Y es que —en los hechos—, han resultado tan cuestionables los gobernadores Guillermo Padrés y Marcos Covarrubias —respectivamente—, que no hay manera de salvar las naves. Van directo al fracaso.

Y en el caso de los gobiernos del PRD, también resultó fallido el de Guerrero, en manos del ex priista y poco eficiente Ángel Aguirre. En ese caso el PRI también tiene todo para recuperar ese conflictivo estado. En Guerrero es un hecho que el PRI volverá a postular a Manuel Añorve, el hombre fuerte de Manlio Fabio Beltrones. Y también es seguro que será el próximo gobernador, a pesar de que podría tener un buen adversario en el rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Javier Saldaña, un político emergente nada despreciable.

De igual manera es un hecho que el PRI mantendrá en su poder los estados de Campeche, Colima, Nuevo León y Querétaro. Más aún, en Nuevo León, los grupos empresariales ya votaron por su precandidato preferido. Resulta que en encuentros recientes entre la cúpula empresarial de Nuevo León y los jefes del PRI, los hombres del dinero han dicho que no aceptarán a otro que no sea el secretario de Economía del gobierno federal, Ildefonso Guajardo. Claro, aunque no se debe descartar la sorpresa.

En el Distrito Federal sigue viva la posibilidad de una alianza entre el PRI y el PAN —como aquí lo señalamos el pasado 13 de agosto—, que convertiría la elección de la capital del país en una cerrada contienda de tres tercios. El primero de ellos sería el del PRD —que es el partido hegemónico—, el segundo, el de la potencial alianza PRI-PAN, y el tercero el de la Morena de AMLO.

En cualquier caso, la elección de 2005 marcará el principio de la debacle del PRD en su principal bastión, el Distrito Federal, ya que sea por la vía electoral, sea por la vía de los malos gobiernos delegacionales, por el cochinero en la Asamblea Legislativa o por la baja en la popularidad de Mancera, los amarillos perderán por lo menos el 50% de su voto duro.

Sin duda que 2015 será el primer examen para Peña Nieto y Mancera y cambiará el mapa electoral del país. Al tiempo.

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