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Penalizar a menores

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

La reducción de la edad penal es un tema viejo en Sinaloa y que según expertos, jurídicamente es viable, pues circunstancias y entornos sobre los que se desarrollan las nuevas generaciones han sufrido una transformación radical en las últimas décadas.

Hoy el asunto se pone de nuevo sobre la mesa de la discusión pública por el hecho atroz en el que dos adolescentes, una de ellas víctima de la otra, se vieron involucradas.

El asesinato de una jovencita de Guamúchil a manos de una amiga, ambas menores de edad, trae a foco la posibilidad de que la autoridad competente, en este caso el sistema parlamentario, legisle para que quién perpetre un acto de tal naturaleza u otro imputable, pueda ser juzgado aunque no haya cumplido la mayoría de edad.

Ciertamente, el tema resulta escabroso por las implicaciones que tiene de cara a la sociedad, de la que un amplio segmento presenta argumentaciones para oponerse a una reforma de los códigos penales en tal sentido.

Sin embargo, habría que colocar en la balanza los pros y contras de la eventual medida legislativa en la que, por otra parte, importantes sectores ciudadanos están de acuerdo, asumiendo que aplicar castigos ligeros por el hecho de que quien comete un crimen constituyen un aliento, no sólo a la impunidad, sino de valores y principios del ser humano que, con esa clase de delitos, muestran un absoluto desprecio por la vida de los semejantes.

No le falta razón al procurador general de Justicia de Sinaloa, Marco Antonio Higuera Gómez, al deslizar la sugerencia de que los jóvenes, hoy en día, cuentan con mayor información que los ayudan a discernir entre el bien y el mal.

Es decir, para el funcionario, el hecho de que un muchacho o muchacha no haya cumplido los 18 años edad establecida para que, en caso de incurrir en conductas delictivas, pueda ser penalizado con todo el rigor de la ley, no implica que no esté consciente de que, como el caso de Guamúchil, de la gravedad de sus actos a menos, por supuesto, que se demuestre su incapacidad mental.