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Pensiones de Pemex costarán once mil pesos a cada mexicano

JUEGOS DE PODER

Ya lo sabíamos: varios expertos habían advertido del problema para pagar las pensiones de Pemex. Y es que, por un lado, seguía creciendo la planta laboral y, por el otro, el contrato colectivo de trabajo era muy generoso en cuanto a las cantidades y edad de retiro. Ergo, cada día se incrementaban las proyecciones de cuánto costaría financiar pensiones de jubilados que vivían más años. Para acabarla de amolar, la empresa no había hecho las reservas financieras para pagar el boquete. Así que no nos sorprendamos.

También intuíamos que, en la medida en que la paraestatal no iba a poder pagar este pasivo, y que el gobierno no iba a dejar quebrarla, pues nos iban a pasar la cuenta a los contribuyentes. Pues bien: ese día llegó. Y llegó porque es el precio de la reforma energética. En la medida en que Pemex tendrá que competir contra otras empresas privadas, había que quitarle el enorme pasivo que tenía en su balance. De lo contrario, la petrolera tendría un creciente problema de flujo de efectivo para pagar sus onerosas pensiones. Además, en un contexto de competencia, Pemex ya no podía seguir siendo tan espléndida con sus empleados. Esto implica modificar su contrato colectivo para limitar las pensiones a los nuevos trabajadores e incrementar la edad de retiro a los existentes. Al parecer el sindicato petrolero estuvo dispuesto a aceptar esto si el gobierno asumía el pasivo de las pensiones existentes en Pemex asegurando, así, que las puedan cobrar en el futuro.

Estamos hablando de un billón 347 mil millones de pesos, es decir más de 100 mil millones dólares. Se trata de una barbaridad de dinero. Divididas entre los 120 millones que somos, esto significa que cada mexicano, tenga un año de edad u ochenta, tendrá que pagar un promedio de once mil 225 pesos para financiar a los jubilados de Pemex. Insisto: eso ya lo sabíamos. Lo que pasa es que antes pensábamos que sería la empresa la que pagaría la deuda. Siendo Pemex una paraestatal, no importa si sale el dinero de ahí o del erario: todo es público.

Lo que me parece más interesante de esta decisión es que el Estado está admitiendo que, de no resolverse el problema del pasivo laboral, Pemex podría quebrar ahora que tendrá que competir contra otras empresas privadas. Es la aceptación tácita de lo mal que han administrado el monopolio petrolero mexicano. Desde luego que todos los mexicanos en algo nos hemos beneficiado de la cuantiosa renta petrolera. No por nada alrededor de un tercio del gasto público viene de Pemex. Pero de las exorbitantes ganancias de esta empresa también se han beneficiado funcionarios corruptos, contratistas abusivos y sus trabajadores quienes, a través de un jugoso contrato colectivo, han logrado condiciones laborales muy envidiables para cualquier trabajador.

Yo no estoy en contra de que los trabajadores vivan bien. De lo que estoy en contra es que lo hagan por su capacidad rentista de chantajear políticamente y no por su productividad. Vea usted, por ejemplo, lo que ha sucedido con las contrataciones de personal. De acuerdo a un reporte de 2013: "En los últimos 8 años la plantilla laboral de Petróleos Mexicanos creció 9.42%, al incorporar a 12 mil 975 empleados más, pero su producción de petróleo en ese mismo periodo disminuyó 24.9%, lo que equivale a 835 mil barriles menos al día". Para cualquier empresa esto es el camino seguro rumbo a la quiebra.

No así para Pemex que se rige por otros criterios de tipo político. Los distintos gobiernos que la han administrado han sido muy generosos con sus trabajadores, ni se diga con los líderes sindicales. A fin de llevar la fiesta en paz con un sindicato muy poderoso, les han otorgado grandes prerrogativas a los trabajadores, muy por arriba de lo que ofrece el mercado laboral, incluyendo pensiones de súper lujo. A los directivos no les importa porque ellos no las van a pagar. Además no tienen que responderle a ningún accionista ya que el dueño es una entidad muy etérea llamada "la nación mexicana". Prefieren patear los problemas hacia delante. Que sea el que sigue el que resuelva las deudas. En este sentido, tienen todos los incentivos para ser dadivosos en el presente sin importarles un bledo el futuro.

Ahora ya lo tenemos claro: seremos los contribuyentes quienes tendremos que pagar la cuenta. Es el precio de la reforma energética. Cada mexicano tendrá que ponerse con once mil pesitos para pagarle sus pensiones a los trabajadores petroleros. Todo porque el Estado ha sido un pésimo administrador de Pemex.

Twitter: @leozuckermann