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Perdón retórico

SAPIENZA

No basta pedir perdón por los pecados de pederastia. No basta, pues quedarse en sólo las palabras es pedir un perdón retórico, que en nada sirve para castigar a los culpables, y mucho menos para reparar el daño, como si algo así pudiera repararse. Así que cuando el papa Francisco pide perdón por los casos de pederastia que infestan al clero católico, no se ha hecho nada. Y si no se hace nada, la petición de perdón vendría a ser como una burla. Tal parece que el único país en que se ha logrado cierto tipo de justicia ha sido Estados Unidos porque allá sí, las autoridades han llevado a los tribunales a los sacerdotes pederastas, pero parece que todo ha quedado en pagos monetarios, que lejos están de restituir el honor de los menores violados. Pero, aunque una víctima les llegara a otorgar el perdón, eso no exime a los violadores de responder ante las autoridades judiciales por los delitos cometidos. Así que no nos dejemos llevar por las palabras del papa, que de poco sirven para castigar a los culpables mientras no se tomen medidas al respecto. El papa habla de la explotación infantil y de la necesidad de proteger de ella a los menores. Eso está fuera de su alcance, pero dentro de su alcance sí está entregar a los sacerdotes pederastas. Pese a todo lo que se haya dicho, sabemos que en el fondo no ha habido cambios verdaderos dentro de la iglesia. Todo ha sido un maquillaje externo. Desde que hace años comenzaron a conocerse estos casos de abuso, se debieron haber tomado cartas en el asunto con medidas correctivas que disuadieran cualquier nuevo intento de violación, pero todo siguió igual y los casos siguieron brotando por todo el mundo. La política del Vaticano fue solamente la de cambiar de diócesis a los sacerdotes pederastas para que siguieran delinquiendo en otros lados, como se ha sabido de tantos clérigos. Una manera de reducir estos casos de pederastia sería que ya no hubiera niños que funjan como acólitos. Dicha labor bien podrían llevarla a cabo hombres maduros que pudieran defenderse de cualquier ataque sexual como los cometidos contra los niños. Ello, sin menoscabo de que efectivamente se actúe en contra de los pederastas. Así que, si quiere protección para los niños, bien podría el papa mostrarnos cómo. El buen juez por su casa empieza. Y hay que hacerlo ya, porque parece que esa justicia nunca llegará.