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Opinión

Perfección inmutable

Por: Roberto Valdez Prado

Uno de los más comentados argumentos en contra de la existencia de Dios es que, dada su infinita bondad, Él no permitiría que existiera tanta miseria, tanta infelicidad, tantas penurias, guerras y  catástrofes. Si se piensa de esa manera es porque se tiene una concepción errónea de Dios, y de su función en el universo, así como en la vida de los seres humanos en particular. Porque muchas veces se le concibe con forma humana, animada por sentimientos humanos pero superdotado con inmensos poderes y capaz de estar presente personalmente en todo momento y con toda persona, para atendernos cada vez que pongamos en peligro nuestra vida por nuestros propios errores de criterio o de conducta. Porque se piensa que Él puede provocar, a voluntad, cualquier accidente o milagro, y hasta cambiar cualquier situación en el instante que lo desee.

Pero no es así, porque “Dios es la inteligencia universal que pensó, manifestó y animó la creación según leyes inmutables y perfectas”. Esas leyes están presentes como naturales, universales, y espirituales, pero, de manera general, a Él le es imposible ir en contra de esas sus propias leyes. Dejó al ser humano la capacidad del libre albedrío y su inteligencia, intuición, y otras virtudes, para llegar a conocer las leyes mencionadas y utilizarlas para lograr su felicidad. Pero tampoco puede oponerse al libre albedrío y violar la ley de evolución. Dios es perfecto, sí, como perfectas son las leyes de movimiento de los astros o la formación del ser humano a partir de dos diminutas células, o la gravitación universal, pero es impersonal. Esa gran inteligencia está presente en cada átomo, célula o montaña, pero no está sujeta a caprichos voluntarios. Lo que tenemos que hacer es vivir en armonía con sus leyes, respetarlas, y aun aprovecharlas para nuestro beneficio.