Opinión

Plazuela Rosales

HOY EN LA HISTORIA

Por  Marco Antonio Berrelleza

Al llegar por vez primera a la gubernatura, el ingeniero Mariano Martínez de Castro fijó su atención en un lugar abandonado y lo convirtió en un punto de recreo para los habitantes de Culiacán. Según Francisco Verdugo Fálquez, “hizo levantar las aceras de ladrillo circundantes del paseo, corridas hacia fuera por bancas del mismo material, y plantando en su interior rudimentario jardín, protegido de la acción de los hombres y animales, por dura verja de madera”.

En los años 80, la plazuela Rosales se había convertido en lugar de reunión de los habitantes de Culiacán, sobre todo para escuchar la banda de música del estado, dirigida por Ángel Viderique, músico llegado a Culiacán desde mediados de los años 70. En esa legendaria plaza, Viderique estrenó el 16 de septiembre de 1885, La Valentina, de origen sinaloense, lo mismo que La Adelita, ambas encontradas por el músico guanajuatense por los rumbos de Bacurimí. Después de que Cañedo estableció su residencia en el frente oeste de la plazuela Rosales, sus amigos y allegados construyeron sus casas en el sector.

El ingeniero Luis F. Molina se encargó de remodelar la plaza, en la que construyó el quiosco y colocó los monumentos a Antonio Rosales, Ramón Corona y Benito Juárez, hecho que sucedió en los tres primeros meses de 1895. Fue inaugurada el 16 de marzo de ese año por el gobernador Cañedo.