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Política del avestruz

GUASAVE

"Del tingo al tango" deambulan los agricultores de Sinaloa en su eterna batalla por conseguir cotizaciones más atractivas para sus cosechas, tocando puertas, desde Juan Guerra, de Sagarpa del Estado, pasando por el gobernador hasta llegar al mismo secretario federal del ramo, todo ello sin apoyo de los timoratos, si no es que de plano cómplices y coptados, líderes de las organizaciones que los representan.

En su peregrinar, como respuesta a veces encuentran evasivas o en el mejor de los casos falsas promesas, o lo que es peor a veces lo que es práctica común en las autoridades, se acogen a la política del avestruz, porque ni la cara dan.

Profanos en los vericuetos de los esquemas económicos en los que rigen los criterios para fijar en el mercado los valores de la materia prima que se levanta en el agro, no sabemos si en tal sentido son válidos los argumentos del gobierno.

Quizá desde la diferente perspectiva con la que las autoridades perciben el problema de la falta de rentabilidad en la agricultura, tengan razón y que conforme al diseño de sus proyectos macroeconómicos, pero no quiere decir que sea el más adecuado para los productores a los que de lo único que no tienen duda es que en el terreno de los hechos las cuentas no les cuadran.

Los campesinos, los sembradores del sector privado, sólo ven y de ahí su malestar e irritación y sobre todo su postura de reclamar mejor trato, es que el dinero que reciben, por cierto a destiempo por la especulación de los "coyotes" amafiados con el gobierno, no corresponde, ya no al esfuerzo que hacen y por el que merecen una utilidad razonable, sino que ni tan siquiera alcanza para el punto de equilibrio entre los costos de producción y los ingresos.

Si en verdad las autoridades que regulan la actividad agrícola, no les es posible como lo razonan, para garantizar políticas públicas más justas para el campo, habría que decirlo directa, clara y objetivamente.

Huirle al problema como lo hacen la Sagarpa del Estado y la Federal que enfrentan la situación a base de puras mentiras ante la complacencia de los domesticados dirigentes de Caades y Liga de Comunidades Agrarias, por citar las "más influyentes", resulta ser una actitud insensible que en lugar de calmar ánimos de los cientos de campesinos, lo único que hacen es exacerbar la inconformidad.

Eso es en el mejor de los casos, porque lo grave estriba que el gobierno federal ante la indeferencia del de Sinaloa, con el propósito de inhibir la molestia de los hombres del campo que va a la alza, recurre al tortuoso procedimiento de utililizar la ley como instrumento político.

Y si no que lo digan por ejemplo Alejandro Cervantes, Raúl Inzunza y Manuel León, que pudieran ir a la cárcel al haberse librado órdenes de aprehensión por el delito de defender los intereses de los campesinos, mientras que los dirigentes formales de la Caades y Liga de Comunidades Agrarias gozan de los privilegios de la complicidad con la que se comportan.

Ya veremos.- Jesús Burgos Pinto y Roque Chávez, diputados locales opinan, uno, el primero, sobre el imperativo de designar al nuevo auditor superior del Estado, bajo el concepto del arbitrio pleno de la Cámara, y el otro, en cuanto a que la convocatoria aplicará candados para evitar que se dé línea.

En el discurso se oye bien el planteamiento de ambos, lo importante será saber qué tanto pesarán las consideraciones de los dos legisladores en el ánimo del resto de los curulecos que ciertamente en esos asuntos no son machos, pero sí son muchos.