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Posturas diferentes

SAPIENZA

Quiérase o no, todos de alguna manera tratamos de hacer prevalecer nuestra manera de pensar y sí podemos, tratamos de convertir al otro a nuestra manera de pensar. Eso, más que el dogma o creencia de cada uno –política, religiosa o de cualquier otra índole— es lo que ha creado los problemas sociales entre personas, grupos y naciones. No es una creencia o postura política lo que provoca problemas que en ocasiones desembocan en guerra. Es la avaricia, la vanagloria, la ambición, o la codicia escudadas en una creencia o postura política lo que provoca los problemas. Por ejemplo, no fue el Destino Manifiesto lo que llevó a los estadounidenses a la conquista de pueblos con menos adelantos; fue el deseo de obtener tierras, poder, o riqueza lo que los impulsó. Independientemente de las mejoras que hayan llevado a las tierras que conquistaron o colonizaron, fue más el saqueo que hicieron. Su objetivo era obtener recursos naturales, tierras, poder; y lo hicieron tanto por medio de la guerra como de la conquista económica. Basta ver su desempeño en las naciones de Centroamérica, o en cualquier otra parte del mundo, –Filipinas, Cuba o Puerto Rico— para darnos cuenta de ello. Lo mismo podemos decir de cualquier otra nación que haya tenido deseos de conquista o ambiciones imperialistas. Todos han sido movidos por la ambición de riquezas, poder, o reconocimiento. Aun las llamadas guerras religiosas –que de religiosas no han tenido nada— han estado marcadas por eso, no por el amor, la caridad, y el deseo de ayuda. Las Cruzadas, por ejemplo, fueron motivadas por el deseo de conquista, aniquilación, supremacía, y odio, no por el deseo de promover ideas y prácticas religiosas. El objetivo era matar musulmanes, no convertirlos. Lo mismo vemos con las posturas políticas en todo el mundo, a escala grande o pequeña. Los partidos quieren el poder para servirse, no para servir. Sus decisiones se basan en intereses personales o grupales, no en el bienestar colectivo. Entonces no es la política, sino la codicia lo que provoca el mal gobierno. El tratar de imponer una postura –política, científica, educativa, religiosa o de cualquier índole— es lo que provoca en muchas ocasiones el distanciamiento con otros. Pero si no fuera por esas diferencias la vida sería muy aburrida.