Opinión

Prepararse para la adolescencia

UN CAMINO AL CRECIMIENTO
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Por: Norma Campos

Resulta de gran utilidad reflexionar sobre la gran importancia que reviste la prevención en todos los ámbitos de la vida. En particular, hablando de la educación de los hijos, es de gran utilidad, así como resulta fundamental, prepararse para recibir la adolescencia en casa. Algunos padres de familia comentan con toda conciencia cómo ahora que sus hijos son pequeños necesitan reforzar ciertas disciplinas y hábitos, pues consideran que esto será muy importante a la hora que sus hijos lleguen a la adolescencia, ya que en esta etapa quizás no resulta tan fácil adquirir un hábito, como lo es ahora en la infancia. Y es verdad, mientras más pronto se inicie con los hijos, mejor. ¿Qué significa esto? Los padres con hijos adolescentes desean que sus hijos estén interesados en los deportes, por ejemplo, cuando mientras fueron niños no fomentaron este gusto o afición. O bien, les preocupa que sus hijos se mantengan aislados, no participen socialmente, no tengan muchos amigos y prefieran estar en casa atrapados por los videojuegos o en actividades de tipo individual. La infancia es el camino hacia la adolescencia. Lo que hagamos durante este tiempo sentará las bases para que la etapa de los 12 a los 24 años de edad, rango que se ha considerado como el de la adolescencia en términos neurobiológicos y conductuales, sea vivido con recursos que puedan permitirle al adolescente atravesar los retos de esta fase, así como también a las personas que lo rodean.

La adolescencia es una fase del ser humano tan desconcertante como maravillosa, pero sí requiere de la mayor comprensión y conocimiento de parte de los padres o figuras formativas, de tal manera que se favorezcan las condiciones para que los chicos y chicas salgan lo mejor librados de ella. No podemos ver a un adolescente de 15 años, por ejemplo, como un niño de 10 con cinco años más. Es importante saber que este chico ha desarrollado su pensamiento abstracto y conceptual, ya le permite tener otro tipo de ideas, pensamientos y deseos, cosa que un niño de 10 años no puede lograr aún. Los cambios que se dan en esta etapa no se relacionan necesariamente con la persona de cada quién, sino con lo que sucede a todos a nivel de maduración del cerebro. En este periodo, es asombroso lo que sucede en el cerebro de un adolescente, y los padres podemos ayudar si comprendemos lo que está sucediendo.

Hay que saber que en esta etapa los chicos desean experimentar. Es algo que surge de manera natural, por lo que es conveniente que, dentro de los márgenes de seguridad necesarios, se les permita hacerlo. Lo más importante es que sepan los riesgos de algunas situaciones, que se les platique sin prohibición, que se les modele lo que deseamos para ellos. En esta etapa, los adolescentes incrementan su autoestima cuando pueden constatar que son ellos los que toman las decisiones, y no que hacen o dejan de hacer tal o cual cosa por obediencia a sus padres. Entonces, es importante que se les brinden recursos de consecuencias y razones por las que es conveniente evitar a esta edad, por ejemplo, el uso del alcohol y del cigarro, las consecuencias de la alimentación sana, el sueño y la práctica de un deporte. Y entonces que sean ellos mismos quienes tomen sus decisiones con estos argumentos. La prohibición en esta etapa, solamente incrementa el impulso del adolescente a experimentar lo prohibido, y esto no es personal, no tiene que ver con "darles en la torre" a los padres; tiene que ver con un mecanismo del cerebro que provoca dicho impulso. Así, simplemente, por muy burdo que se explique en este corto espacio.

Prevenir es mejor que lamentar, lo sabemos. La infancia es la mejor etapa de prevención para los riesgos de la adolescencia. Pero también hay que saber que, aun durante la adolescencia, podemos seguir haciendo mucho para que nuestros hijos surjan a la juventud adulta, sanos emocionalmente y listos para enfrentar la siguiente etapa. El martes 26 de agosto iniciamos un curso para mamás con hijos adolescentes, por si hay interés.