Opinión

Prevenir o enfermar

GUASAVE
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Por: Francisco Castro

La advertencia de que este año sería de elevada incidencia en dengue fue muy precisa, más no oportuna, pues a pesar del despligue de personal de instituciones de Salud ya sea del gobierno municipal o estatal, que no cesan en las tareas de descacharrización, abatización y fumigaciones, la cifra de casos en Guasave ya casi alcanza el centenar y lo peor es que amenaza con cuadruplicar la cifra de 52 casos con que se cerró el 2013, "y si bien nos va", como dijo un funcionario.

El problema es muy serio, pues justo empieza la generalización de las lluvias y con ello el periodo de mayor riesgo, el de mayor contagio debido a los repuntes en la reproducción del mosco, incluso los índices larvarios rondan el 12 por ciento -calificado como de emergencia- y amenazan con aumentar hasta 20, una cifra que pudiera parecer menor, pero simple y llanamente indica que estamos infestados de moscos, de insectos por doquier.

Ciertamente la población ha aprendido a identificar de forma oportuna los síntomas de un caso sospechoso mientras el sector salud hoy está mayormente preparado en información e infraestructura para detectar y tratar a un paciente con dengue, pero lo que pocos han tomado en cuenta son dos factores que de conjugarse podrían meter en apuros a todos, y estos tienen que ver con que a nivel estado el 50 por ciento de los casi 900 casos son de tipo hemorrágico y que a finales de mes o el próximo empieza la llegada de trabajadores del campo provenientes del sur del país, donde circulan serotipos distintos a los de acá, que de mezclarse podrían provocar síntomas más severos a los hasta hoy vistos.

Y es que, según fuentes del sector salud, todo aquel paciente que ha contraído dengue a lo largo de estos años, es más susceptible a desarrollar dengue hemorrágico en caso de enfermar con un serotipo distinto al ya padecido.