Opinión

Primer Marcha de la Diversidad

A DOS DE TRES
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Por: Marisa Pineda

van a sacar su cuaderno y van a escribir una composición sobre lo que hicieron en vacaciones. Así solía comenzar el primer día de clases de muchos de nosotros. Los de A dos de tres se tomaron una semana de asueto y me dejaron de guardia, tiempo en que me tocó ser parte de un momento histórico en Culiacán: fui a la primera Marcha de la Diversidad Culiacán 2014.

Treinta y seis años después de que en la capital del país salió a la calle el primer contingente de homosexuales y lesbianas para exigir el respeto a sus derechos, y tras algunos intentos locales fallidos, el 26 de julio de este 2014 quedó inscrito en la historia como el día en que en Culiacán lesbianas, homosexuales y heterosexuales unidos recorrieron la avenida Álvaro Obregón, desde La Lomita hasta la Catedral, ondeando la bandera del arcoíris, la bandera del orgullo gay, portada por familias, amigos y miembros de la comunidad lésbico gay que se pronuncian al unísono. "Por la igualdad de derechos en nuestra sociedad".

Al final de la marcha se impuso la banda de Gran Mariscal a Ana Lidia Murillo y se coronó como Rey de la Primera Marcha de la Diversidad Culiacán 2014 al maestro César Domínguez, pionero en la lucha contra la homofobia y por el respeto de los derechos, quien en su discurso invitó a crear mejores condiciones para que las nuevas generaciones no sufran por ser gay lo que padecieron muchos de quienes les antecedieron.

Al cierre de la marcha, además de los discursos y del festival artístico, hubo un desfile de reinas. En mi vida había visto tantas coronas juntas, 20 reinas y Mr. Vaquero subieron al escenario y mientras la maestra de ceremonias las presentaba, cerca de donde estaba, una señora aplaudía entusiasta a su hijo. A su lado otra le preguntaba ¿y desde cuándo se dio cuenta que su hijo es… es… así? Quizás ya acostumbrada a esos cuestionamientos, la orgullosa madre respondió que alrededor de los diez años la familia comenzó a notar las inclinaciones de su hijo, y que al cumplir este los 16 años habló con sus padres para hacerles saber su preferencia. ¿Y desde cuándo se viste de mujer? Desde que tenía 16 años. ¿Y qué hicieron? Continúo el interrogatorio. Palabras más, palabras menos, la respuesta fue: Pues lo apoyamos. Sí, cuando habló con nosotros (su familia) me preocupé porque sabía que iba a sufrir, porque en este mundo hay mucha gente que juzga y lastima a las personas por sus preferencias sexuales sin importarle más.

¿Y cómo es cuando no está vestido de mujer? Mi hijo es un buen hijo, una buena persona. Es trabajador y es sano, no es ningún delincuente. Mi hijo es una dama. Oiga ¿Y qué hizo cuando lo vio por primera vez vestido de mujer? Cuando se me presentó por primera vez vestido así, lo agarré y le dije: Prepárate, vamos a ir a comparte ropa, pinturas, zapatos, pelucas bonitas, porque si te vas a vestir de mujer vas a ser una mujer bonita, no vas a andar ahí no más así, que no te veas ni como hombre ni como mujer de lo feo.

Mi hijo —continúo la señora— tiene ya nueve coronas de belleza y se está preparando porque va por la décima. Va a ir a México a un concurso y esperamos que se traiga para Sinaloa su décima corona. Y es que su papá, sus hermanos, yo, todos lo apoyamos, porque como le dije esa vez que me lo llevé a comprarle todo: Si te vas a vestir como mujer te vas a ver como una mujer bonita. Guapa. Orgullosa de como eres.

Ahí terminaron las preguntas. La señora siguió ovacionando a su hijo que se desplazaba sobre el escenario con porte, con señorío, como la reina que es.

Muchas gracias por leer estas líneas y con ello hacer que esto valga la pena. Comentarios, sugerencias, invitaciones, mentadas y hasta felicitaciones, por favor en adosdetres@hotmail.com. En Twitter en @MarisaPineda. Anímese a leer un libro, y mientras que tenga una semana que haga historia.