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Promesas olvidadas

NUESTRA OPINIÓN GUAMÚCHIL

Los dichos populares recobran mucha fuerza en la actual administración, y hoy el de "a las palabras se las lleva el viento" queda como anillo al dedo, con la respuesta que la alcaldesa envió a los regidores, no bajará el sueldo de nadie y menos el suyo propio si ellos no se lo bajan primero.

Lo que son las cosas con los políticos, cuando quieren ganar votos hacen lo que pueden, hasta decir que se bajarán el sueldo, pero una vez llegado el triunfo y se sientan en la tan anhelada silla, todo cambia. Las promesas hechas quedan únicamente en el recuerdo de los ciudadanos.

Así, pues, Liliana Angélica Cárdenas Valenzuela, a seis meses de comenzada su administración, no ha cumplido con una promesa, firmada por su puño y letra en el Debate de candidatos que organizara el Consejo Estatal Electoral.

La reducción del 50 por ciento de su salario no se ha efectuado todavía, pero a cambio de hacer su reducción y de paso a sus funcionarios de primer nivel tendrán que hacerla primero los regidores, lo cual, de entrada, no estaría mal, porque muchos de ellos sólo van a ocupar un lugar y a levantar la manita obedientemente, pero no han realizado propuestas que vengan a hacer los cambios que el municipio de Salvador Alvarado necesita.

Los discursos gastados de siempre ya han sido quemados una y otra vez por quienes están en la actual administración, nadie quiere dar su brazo a torcer y mucho menos dejar en claro que la palabra tiene validez.

Así, pues, la alcaldesa, que firmó un papel, no reducirá su salario, aun cuando al poco tiempo de tomar las riendas del municipio dijo que en cuanto se ajustaran sus finanzas lo haría, y los regidores haber qué dicen, porque se llevará entre los pies a los de su partido político con esa condicionante.