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Protegen a usuarios, pero...

NUESTRA OPINIÓN ESTATAL

Contra lo que esperaban los concesionarios del transporte público urbano, el incremento a las tarifas fue apenas de poco más del siete por ciento, cuando el planteamiento inicial de parte de aquellos era del 70 por ciento en términos generales o sea diez veces más de lo autorizado.

En esas condiciones y tras una kilométrica reunión en la que estuvieron discutiéndose las posturas de la parte oficial y la privada, el precio por boleto subió de 6.50 a siete pesos en unidades sin aire acondicionado, en tanto las refrigeradas quedaran sin cambio.

Para el gobierno la decisión de aprobar 50 centavos por usuario al pasaje que pudiera parecer insignificante, se toma considerando la necesidad de proteger la economía de los usuarios de suya bastante magra por efectos de la crisis que existe en el país.

Por supuesto que para los concesionarios, aunque no lo digan abiertamente y su inconformidad por la nimiedad del incremento resulte tan tibia como su posición en la reunión, es un "mazazo" al derecho que les asiste de obtener una utilidad razonable por la prestación del importante servicio.

Mas allá de eso, sin embargo, los dueños de camiones urbanos que operan en las ciudades más importantes de la entidad, tendrán un justificado pretexto para mantener el pésimo servicio de toda la vida, pues arguyen que las tarifas son irredituables y apenas de sobrevivencia no sólo para los concesionarios, sino igual para todos los que, de alguna u otra manera, dependen del empleo que genera el servicio del transporte urbano.

Calificado entonces el incremento como irrisorio, si no es que insultante para los concesionarios, habría que suponer que nuevamente la pretendida modernización del servicio quedará para mejores tiempos, pues precisamente la incosteabilidad del negocio es lo que se arguye como pretexto para mejorar el transporte urbano.

Y bueno, ya podrán los cientos de miles de usuarios de presumir de un transporte urbano barato, aun cuando trasladarse en las chatarras y hornos en que están convertidos los camiones, resulte ser la peor incomodidad.