Opinión

Proyección electoral, 2015

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Por: José Antonio Crespo

Aunque falta casi un año para la elección intermedia de 2015, nunca está por demás conocer cómo se va moviendo la opinión pública y sus intenciones de voto.

Por lo cual resultó pertinente la encuesta nacional que publicó Reforma hace algunos días (6/ago), pues da algunos indicios de lo que podría ser la elección de 2015. Cada elección es una oportunidad para refrendar apoyos o cobrar facturas a los partidos según su desempeño, las reformas promovidas y aprobadas, o sus posiciones en contra. Así, el PRD y Morena buscan sacar tajada electoral de la reforma energética aprobada por el PAN y el PRI, y aseguran que se trata de una abierta traición a la patria, incluso un "golpe de Estado legislativo" —más que una mayoría legal—, que los mexicanos evidentemente no perdonarán. La elección sería una primera y básica forma de cobrar la afrenta; la encuesta referida señala incluso que 57% de priistas y 61% de panistas están contra esa reforma; lo lógico sería entonces que eso se reflejara en las urnas. Sin embargo, la misma encuesta proyecta que los partidos golpistas (PAN, PRI y PVEM) reunirían 67% de la votación efectiva; una mayoría calificada. No habría tal castigo. Desde luego, ese será el eje de la campaña en la izquierda, y se espera que la consulta popular (si la hay) le atraerá votos. Quizá, pero podrían ser también sueños guajiros.

El PRI por sí mismo congregaría 40% de la votación efectiva, y el PVEM mantendría su tradicional 5% (a veces más) del voto, proveniente de quienes le creen a ese partido todo lo que ofrece durante sus campañas (y que nunca cumple); becas, casas, pena de muerte a los secuestradores y ahora protección a los animales de circo (pero no a los toros de lidia). Y el PAN obtendría una votación más bien baja (22%) para sus expectativas; su voto duro. El PRD mantendría también su voto duro de 16 % (muy menor a lo obtenido en 2012), y quien será su principal rival, Morena, obtendría 7%. Claro que la misma encuesta refleja que hay todavía muchos ciudadanos que no identifican a López Obrador con Morena, y lo siguen ubicando en el PRD (29%) Sólo 13% lo ve con Morena y otros lo siguen asociando al PT y MC (7 y 3% respectivamente). La precisión al respecto, durante la campaña, presumiblemente elevaría la votación de Morena. El PT y MC, según la encuesta, podrían obtener el 4% del voto, manteniendo su registro, pero dado el margen de error de las encuestas, es difícil pronosticar la votación de los partidos pequeños (que estaría en el rango de 7 a 1%).

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Entre los votantes independientes, los tres principales partidos, PAN, PRI, y PRD estarían en una votación parecida (21, 20 y 18% respectivamente). Es un indicador importante, pues en este segmento no hay voto automático o emocionalmente comprometido por ningún partido. El problema es que en elecciones intermedias, esos votantes tienden en mayor medida a abstenerse o anular su voto (éste último está calculado en 4%, casi lo mismo que en 2009, que fue del 5%). Que el PRI se dispare al considerar a todo el electorado, habla de su amplio voto duro.

También llama la atención que dentro de quienes se identifican como perredistas, la votación para ese partido sea la menor (71%) respecto de los priístas para el PRI (84%) y los panistas para el PAN (85%). El 10% de esos perredistas otorgaría su voto a Morena (podría ser mucho más), y 9% a otros partidos menores (seguramente MC y PT). Y los independientes darían su voto a Morena en 12%, no mucho más que los propios perredistas.

En cuanto a la confianza hacia el INE, no sorprende que sean los priístas los que la expresan en mayor medida (55%), pues el partido que ganó la última elección siempre concede más confianza a los árbitros. En cambio, no sorprende que sólo el 41% de perredistas diga tener esa confianza, y los de Morena, sólo el 30%, lo que en estos casos se trata de algo más estructural, pues es la pauta que da su principal líder. Lo cual anticipa nuevas descalificaciones e impugnaciones desde la izquierda.

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