Opinión

Proyectos truncos

Por  Jorge Luis Lozano

El gobernador del estado Quirino Ordaz Coppel tiene ante sí un verdadero reto de gestión: el rescate de los proyectos hidráulicos del sur de Sinaloa.

Las dos obras principales que constituyen los pilares que soportarían el desarrollo agropecuario de la región se encuentran detenidas. La presa Picachos se encuentra detenida desde hace varios años, sin que se concrete el acueducto que distribuiría el riego a lo ancho y la organización del distrito de riego que se encargaría de la administración del abasto de agua. Se requiere una inversión de 650 millones de pesos para avanzar en las obras; sin embargo, los recursos no tienen mucha fluidez.

Cuestión aparte son los proyectos productivos de la pesca y el turismo que han quedado truncados en al menos doce comunidades en las que fueron reubicados los desplazados por la presa. 

Las comunidades urgen de la creación de empleos para una creciente generación de comuneros que han esperado pacientemente por la estructuración de una estrategia de promoción. 

Por otra parte, está la presa Santa María, en el municipio de Rosario, la cual se mantiene detenida.

La empresa encargada del proyecto espera el pago de 150 millones de pesos que la federación le adeuda por los trabajos realizados.

Para este año se tiene un presupuesto autorizado de 250 millones de pesos, los cuales no han sido entregados. Las implicaciones son graves, pues los encargados del proyecto tendrían que esperar hasta que pase la temporada de lluvias para continuar los trabajos, eso si la federación decide liberar los recursos presupuestales.

El desarrollo agropecuario del sur de Sinaloa depende de estos dos proyectos hidráulicos, y su paralización tiene serias implicaciones para los sinaloenses, no solo de esta, sino de las siguientes generaciones.