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Pu... el que lo lea

El País, de ayer, escribió a propósito de nuestro triunfo contra los croatas que "la valentía de México tiene recompensa" y que "los goles del Tri también se gritan en Estados Unidos". En el mismo diario español, se comentó asimismo que "la Fifa estudia una posible sanción a los mexicanos si la afición mantiene el grito que se ha convertido en santo y seña de los de verde. Por encima del eterno cielito lindo, a la hinchada mexicana lo que le gusta gritar hoy es ¡Puto!".

Independientemente de la alegría que nos dio la Selección con ese 3-1, no puedo dejar de preguntarme por qué a los mexicanos les gusta gritar ¡puuuuuto! Si se lo gritan a los contrincantes es porque desean insultarlos, inhibirlos e incluso ridiculizarlos. No hay duda que para ellos el vocablo es peyorativo, de lo contrario no lo utilizarían en esas circunstancias de tanto riesgo para el Tri. Pero, ¿por qué puto y no güey, imbécil, tarado o idiota? ¿Por qué los mexicanos machos les temerán tanto a los homosexuales? ¿Por qué los odiarán de esa manera? ¿Por qué se sentirán tan confrontados por ellos? ¿Por qué sería un insulto ser gay, es decir, ser puto? ¿Por qué mejor no le gritan al portero, gay? ¿Porque no se oye tan feo como el puuuuuto? Que yo sepa en los partidos de futbol de mujeres, a la portera del equipo contrario no le gritan ¡puta! Es obvio que para los hinchas mexicanos este vocablo no tiene la misma connotación. Tampoco se le grita ¡leeeeeeesbiana!

Afortunadamente, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) ya hizo público un comunicado en el que dice que "El grito de 'puto' es expresión de desprecio, de rechazo. No es descripción ni expresión neutra: es calificación negativa, es estigma, es minusvaloración (...) El sentido con el que se da el grito colectivo en los estadios no es inocuo; refleja la homofobia, el machismo y la misoginia que privan aún en nuestra sociedad". En 1998, estuve en el Mundial que se llevó a cabo en Francia, no recuerdo que ningún francés gritara al portero del otro equipo pédé!!! Tampoco escuché ningún faggot!, en inglés; stricher, en alemán; ni mucho menos finocchio, en italiano.

Gritar ¡puto, puto, puto!, tantas veces, en un tono entre festivo y agresivo, resulta infantil; denota falta de civilidad y mucha ignorancia. Por eso me sorprende que a muchos líderes de opinión de noticiarios y de programas de radio, les parezca natural, inofensivo y hasta divertido. No entienden que no entienden. "No pasa por ahí, hay cosas más importantes que sancionar que una expresión de una presión hacia un arquero que se hace en México desde hace tiempo". Me temo que Miguel Herrera no comprende que, ante el mundo, damos una pésima imagen. ¿No le parecerá extraño al Piojo, que este insulto mexicano sea el único que se escucha en los inmensos estadios? ¿En qué consistirá este afán de desahogo a la mexicana? ¿Resultaría un mal portero si efectivamente fuera gay? ¿Cuántos futbolistas de todo el mundo que compiten en estos momentos son efectivamente gays pero de clóset? ¿Por qué si en el Distrito Federal ya pasó la ley respecto a los matrimonios del mismo sexo, así como la adopción de hijos, continúa habiendo tantos mexicanos homofóbicos? Como bien dice Andrés Lajous, entrevistado para El País: "Creo que es un insulto homófobo y la peor parte es que la homofobia sea una costumbre. Quienes dicen que no es un insulto homófobo se engañan. Es precisamente eso. Lo usan como sinónimo de cobarde porque insisten en asociar la cobardía a una concepción excluyente de masculinidad". La declaración anterior coincide perfectamente con lo que escribió Carlos Monsiváis en su texto titulado "Homofobia": "Pinche puto es la descalificación corriente, y si se usa maricón como sinónimo de cobarde, es porque también la cobardía es una traición a la virilidad. No hay entonces algo semejante al clóset, al ocultamiento de la orientación sexual. Sólo la revelan quienes por su voz o su lenguaje corporal 'cargan con la cruz de su parroquia'. Los demás viven en las prisiones contiguas del miedo, el sigilo, la compraventa discreta de 'servicios'".

Qué distinto nos escuchamos en los estadios cuando cantamos Cielito lindo o el previsible: ¡Sí se puede! Insisto, ¿por qué puto? Seguramente, las mamás de muchos croatas han de haber preguntado a sus hijos qué quería decir lo que los mexicanos gritaban con tanto ahínco. ¿Qué pensarán los niños mexicanos que están en el estadio cuando escuchan a sus papás gritar ¡puto!? ¿Terminarán por gritarles igual? Luego nos preguntamos, ¿por qué en las escuelas mexicanas existe tanto bullying?

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