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Puentes

EDUCACIÓN, HOY

Se inventaron para unir dos puntos de difícil acceso. Los primeros se construyeron como estructuras para poder cruzar sobre accidentes naturales, como ríos y arroyos, incluso se hicieron para salvar distancias o profundidades que impedían el paso del hombre. Existen metálicos, de madera, cemento, piedra, ladrillo, etcétera, y desde colgantes hasta panorámicos. La necesidad de tender puentes va implícita, pues, a la condición humana. En los últimos tiempos, muchos de ellos han permitido una comunicación más fluida en las vías terrestres y muchos de ellos son un portento de ingeniería. Desafortunadamente, uno de los puentes de mayor importancia para la especie humana se ha desgastado y, por qué no decirlo, roto en algunos casos. Me refiero al puente de la comprensión, tolerancia y respeto entre los distintos integrantes del tejido social actual. El puente de la comunicación, que incluye los tres aspectos anteriores, se ha erosionado a tal grado que hijos y padres, gobernados y gobernantes, educadores y educandos, así como políticos y ciudadanos, caminan por rumbos, si no opuestos en algunos casos, sí diferentes, reviviendo paso a paso una gran torre de Babel que, por ser tenue y ligera, no se nota pero sí impacta. Cada quien anda por su lado. Cada uno quiere obtener lo que le corresponde y poco se preocupa por lo que le sucede al otro. Paradójicamente, los cafés se llenan a diario. Los restaurantes casi siempre están repletos y las plazas comerciales lucen abarrotadas. Los fines de semana, los destinos turísticos están colmados y, sin embargo, los vínculos de intercomunicación se mantienen aislados y cada individuo está sumergido en su burbuja personal y cuesta trabajo provocar en él un gesto de atención hacia algo externo a su campo. La separación es una respuesta natural al temor. El aislamiento subliminal o velado es una reacción también lógica a la constante lucha entre la desconfianza y la certeza. El mayor problema, creo yo, no es que falten puentes fuertes de unión, diálogo y comunicación entre iguales y desiguales, el mayor reto es empezar a mirar la necesidad de construirlos, pues el egoísmo ciega. Vale.

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