Opinión

Puentes

Por: Marcos Miranda Gil

Dentro de pocos días arranca un nuevo ciclo escolar y las expectativas no solo son altas, sino también inciertas. Inicia nuevo sexenio y con ello otra vez se vive ese eterno retorno a lo fundacional. Corregir el rumbo ya muchas veces corregido ha sido una práctica común por mucho tiempo, solo procede esperar que los cambios ya anunciados, ya preparados, ya trazados, sean por fin los anhelados… cambios para cambiar fondo más que forma.

La digitalización del proceso educativo es una aliada invaluable. El uso de tecnologías como herramienta impactó en gran medida el rumbo de la educación en su conjunto, pero siguen ausentes la integración, el consenso y férrea voluntad política para colocar el quehacer educativo en el lugar privilegiado que le corresponde. No vale la pena señalar lo obvio, pero a veces hay que recordarlo… a todos nos conviene estar educados… disfrutar de los beneficios de la educación llámese pública o privada.

Respirar ambientes donde la educación está presente es un gozo inigualable porque gracias a ella el humano está obligado a ser más humano y por consecuencia, sus acciones, sus palabras y hasta sus gestos son más amables, más cálidos y más elocuentes. Si esto es una realidad evidente, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo ponernos de acuerdo sobre el tipo de educación que nuestros hijos o nietos deberían recibir? Diferencias de visión, propósitos o metas han sido bardas difíciles de saltar, pero la construcción de puentes también incluye a la educación como un todo. Ojalá y empiecen a formarse desde ahora. Ojalá.