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*'Puto': el triunfo de las palabras

ITINERARIO POLÍTICO

Como ocurre con todo intento de censura, tarde o temprano el objeto censurado y su poder —sea una idea, sea una palabra—, se imponen sobre los censores.

Y es que la fuerza y el poder de las ideas —y sus vehículos de comunicación, como la palabra escrita, hablada, dibujada, novelada, narrada o cinematografiada—, es proporcional a los intentos por callarlas.

Es decir, cuando la FIFA u otros poderes temerosos del poder, la intensidad y el mensaje de las palabras intentan cancelar una de ellas, callar su mensaje y limitar su fuerza, lo único que consiguen es popularizar la palabra y generalizar las ideas que son su motor vital.

Hoy, por ejemplo, asistimos a un triunfo histórico de la palabra. Y es que hoy la palabra "puto" y sus decenas de significados e intenciones —como el popular y guerrero "puuutooo" con el que se hostiga al adversario en los estadios—, aparece en letra de molde en no pocas portadas de diarios, páginas electrónicas, artículos y columnas; se escucha con toda claridad e intención en la radio y se ve y escucha en la televisión de todo el mundo. Pero sobre todo, inunda las redes sociales y el internet.

Y es que hoy la palabra "puto", esa palabra maldita, demonizada y satanizada no sólo salió a la calle, a la luz del día, sino que abandonó los malolientes mingitorios y baños públicos en los que se escondía. Hoy, hasta las autoridades responsables de cuidar los oídos de las buenas conciencias abandonaron la rancia compulsión de sancionar a quien repitiera la palabra "puto" en radio, televisión y prensa escrita.

Sólo los mojigatos e ignorantes de la FIFA —y una que otra buena conciencia que le tema a las palabras, a su fuerza y su significado—, mantenían y mantienen la esperanza de que un poder fáctico que monopoliza el futbol —como la FIFA—, también se convierta en censor de una palabra que no han podido erradicar ni la alta jerarquía católica, ni la Secretaría de Gobernación ni las escuelas de niños bien.

En efecto —y más allá de su significado según la Real Academia—, la palabra "puto" puede significar uno de los más lacerantes insultos a todos aquellos ciudadanos con una preferencia homosexual. Sin duda que la palabra "puto" puede ser denigrante, degradante y puede ser un golpe demoledor para todos aquellos que creen que su preferencia homosexual es vergonzante.

Sin embargo, también es cierto que todos aquellos que aún hoy se escandalizan por esa palabra y por el uso festivo en los estadios de futbol, olvidan que las palabras no son una ley, una norma o un objeto inerte; olvidan que las palabras son un instrumento privilegiado de las ideas precisamente por su maleabilidad, porque se acomodan aquí y allá, porque se meten en todos los rincones para identificar la potencia de las ideas y para expresar toda clase de sensaciones humanas, estados de ánimo, desde emoción, temor, enojo, repulsa, insulto y, sin duda, odio.

¿Cuál de esos estados de ánimo social se expresa con el grito festivo y guerrero de "¡puuutooo!" en un estadio? ¿De verdad se le quiere decir homosexual u homosexual reprimido u homosexual en potencia al portero adversario? No, en realidad lo que intentan los espectadores del futbol es ser parte del espectáculo, influir en el ánimo del adversario, señalar o exaltar una supuesta carencia y/o una debilidad del portero adversario, que pudiera servir para la causa propia. ¿Eso es homofobia?

Pero las buenas conciencias a las que asusta la palabra "puto" también olvidan los muchos significados que, en el habla popular, tiene la palabra. Más aún, resulta de una gran arrogancia la hipótesis de que la palabra "puto" se usa exclusivamente para señalar y calificar a un ciudadano con una preferencia homosexual. ¿De verdad detrás de la palabra "puto" sólo se busca una ofensa a la preferencia homosexual?

La palabra "puto" existe desde que las ideas se expresan mediante palabras. Y cada sociedad la utiliza, acomoda y moldea de acuerdo a su peculiar cultura y lengua. Por eso resulta de risa que en el siglo de las comunicaciones globales y en tiempo real, y cuando la palabra "puto" ganó una de las más importantes batallas de las ideas frente a las más obtusas conciencias, haya quien pretenda censurarla. Al puto tiempo.

EN EL CAMINO

Dicen los que saben que luego de la detención de Servando Gómez, alias "La Tuta", el criminal busca un pacto, una negociación o un acuerdo para entregarse. Mató o mandó matar a decenas de hijos de decenas de familias y hoy lloriquea por su hijo.

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx