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¿Qué espera para actuar presidente Peña Nieto?

ITINERARIO POLÍTICO

El miedo es generalizado en todos los rincones del estado. Y la gota que derramó el vaso fue el segundo intento de "levantar" y/o "secuestrar" a un senador. El primero se produjo hace semanas, cuando la senadora Maki Esther Domínguez escapó de un atentado. El segundo, apenas el pasado fin de semana, cuando el senador Francisco García Cabeza de Vaca también escapó de quienes pretendieron "levantarlo".

Hablamos de Tamaulipas, hoy por hoy el estado más violento e inseguro del país. Un estado que —a decir de legisladores tamaulipecos de todos los partidos—, ha sido abandonado por la federación. Y es que ayer, al darse a conocer el intento de "levantón" del senador Cabeza de Vaca, los propios senadores se dijeron desesperados. Y más de uno esbozó un lastimoso; "¿Qué espera para actuar el presidente Peña Nieto?".

Y tienen razón todos aquellos que se dicen preocupados por lo que ocurre en el priista estado de Tamaulipas —uno de los pocos en donde no se ha producido la alternancia en el poder—, y en donde el actual gobernador, Egidio Torre Cantú, llegó al cargo luego que su hermano, Rodolfo, fue asesinado el 28 de junio de 2010, a poco menos de un mes de las elecciones para renovar al gobierno estatal.

Lo cierto es que Egidio Torre poco ha podido hacer para combatir a las peligrosas mafias del crimen organizado que por décadas han azotado Tamaulipas y que —igual que ocurrió en Michoacán—, fueron estimuladas por gobiernos priistas como el de Tomás Yarrington, quien es perseguido por la justicia mexicana e internacional.

Según estudiosos de la violencia en Tamaulipas, el detonador del momento criminal que vive esa entidad fronteriza se inició en 2009 con el rompimiento del Cártel del Golfo y los llamados "Zetas". Como ya se dijo, el 28 de junio de 2010 el entonces candidato al gobierno estatal, Rodolfo Torre Cantú murió balaceado en Soto La Marina. Esa fue la primera señal de la descomposición que vive Tamaulipas y que luego escandalizó al mundo cuando en agosto de 2010, en El Huizachal, municipio de San Fernando, los grupos criminales mataron a 72 personas; 58 hombres y 14 mujeres. Meses después, en abril de 2011 fueron encontrados 193 cadáveres en fosas clandestinas del municipio de San Fernando.

A pesar de esa violencia extrema, el entonces gobierno de Felipe Calderón poco o nada hizo para revertir una ola criminal que a pesar del maquillaje del gobierno estatal tiene aterrados a los tamaulipecos. Y si existen dudas, apenas en el mes de abril de 2014 se registró un repunte de violencia en la entidad. El sábado 5 de abril y el domingo 6, en una refriega entre civiles y presuntos criminales se produjo un saldo de 17 muertos en los municipios de Tampico y Ciudad Madero. El martes 8, según Garza Palacios, secretario general de Gobierno, se contabilizaban 28 defunciones, la mayor parte de ellos en enfrentamientos y ejecuciones.

El 11 de abril, en el marco de la Conferencia Nacional de Procuración de Justicia Zona Noreste, el procurador de Justicia, Jesús Murillo Karam descartó la asignación de un Comisionado de Seguridad en la entidad, como se implementó en Michoacán. Dijo: "se está preparando una estrategia mayor todavía… no sólo es vigilancia, es todo un plan ya lo verán". Además, Murillo Karam insistió que Tamaulipas necesitaba una estrategia de seguridad "específica".

Sin embargo, el miedo sigue. Y no es para menos; según el secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Tamaulipas es el tercero de los cinco estados que se concentra el 62% del secuestro —Morelos, Michoacán, Estado de México, Tamaulipas y Tabasco—, y en la entidad se registraron 62 víctimas de ese delito —26 en el mes de enero y 36 en febrero de 2014—, principalmente en Ciudad Victoria, Tampico, Nuevo Laredo y Matamoros.

A pesar del temor, el 14 de abril —en convocatoria en redes sociales—, algunos miles de ciudadanos marcharon "por la paz" en la ciudad de Tampico, en rechazo a la violencia y en demanda de tres exigencias básicas. El reconocimiento de la crisis de violencia por parte del gobierno estatal; que se reconozca que el gobierno estatal ha sido rebasado y que el gobierno federal intervenga de inmediato.

¿Cuántos senadores tienen que ser secuestrados; cuántos candidatos asesinados; cuantos ciudadanos de a pie deben desaparecer o morir para que se decida a actuar el gobierno federal? ¿Qué espera para actuar, presidente Peña Nieto? Al tiempo.

EN EL CAMINO

La gravedad cero es el vacío. Vació de poder, vació de ideas. Les importa el petróleo, pero no importan los ciudadanos. ¡Carajo!

www.ricardoaleman.com.mx twitter: @ricardoalemanmx