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Que no haya impunidad es la exigencia

La zona serrana de Concordia y San Ignacio se ha convertido en la peor pesadilla de las comunidades, que han comenzado a ser abandonadas 

Impunidad. El investigador habla claro. Si en las primeras 24 horas de un homicidio no se tiene una buena línea de investigación, las posibilidades de aclararlo se complican. Y tiene razón. Pasan los primeros dos días después de un atentado, y la investigación se vicia, se manosea. Premeditadamente o no, se mezclan otras cosas. El caso es enredar el caso. Enturbiarlo para que no se llegue a un buen fin. Las primeras horas del asesinato del compañero Javier Valdez fueron claves. Y nada. Al menos que se sepa. La Fiscalía salió primero de que en la zona donde lo asesinaron no había cámaras de videovigilancia. Y lo peor, hablar de que pudo haber sido un robo de auto. ¡Increíble! Con 12 impactos de bala. ¡Por favor! La creación de comisiones. Ni las denuncias ante la CNDH. Tampoco las promesas. Mucho menos los “minutos de silencio” de Peña Nieto es lo que los periodistas necesitamos para que se aclare el crimen. Lo que se demanda clara y llanamente es que no se dé la impunidad. Que se investigue. Que se identifique al o los agresores. Que se llegue y se actúe contra los que se tengan que investigar. Sea quien sea. Y cuando esto suceda, probablemente el gremio de comunicadores pudiera decir que van bien. Que lo señalado por el fiscal Juan José Ríos Estavillo de que solo el 9 por ciento de cámaras en Culiacán funcione se investigue. Y se actúe contra los que simularon siempre estar “vigilando” las calles y las avenidas de Culiacán. Los que desvalijaron las policías. Eso, eso es también impunidad.

Todo el apoyo. Reciente el asesinato del periodista Javier Valdez en Culiacán, ahora en Mazatlán un funcionario municipal agredió a la compañera periodista de Noroeste Sheila Arias. En un evento oficial, Miguel Ángel Benítez, funcionario del área de relaciones públicas del Ayuntamiento, le arrebató el celular con el que buscaba tomar unas fotos a la periodista. Está bien que se trataba de una reunión “privada”. Pero precisamente la agresión se dio afuera del lugar, cuando Sheila buscaba una foto que ilustrara por qué una reunión con vecinos del centro y autoridades se realizaba en forma “privada”. Resulta extraño que a Benítez lo hayan puesto hacer funciones de policía y portero en esa reunión. Más extraño que arrebatara a la periodista de Noroeste su celular con el que trabaja, cuando precisamente Benítez laboró por muchos años para ese diario. No entienden las autoridades que en estos momentos el gremio periodístico se siente agredido, lastimado, molesto por lo sucedido a Javier Valdez. Y estas actitudes solo llegan a echarle gasolina al fuego. Nuestra solidaridad para Sheila. Y no lo publicamos esto porque tengamos que hacerlo para poder comer, como lo declaró en una entrevista de radio el alcalde Fernando Pucheta. Los agravios a los comunicadores, más en estos momentos, no pueden dejarse pasar.

Sierra caliente. En Concordia y San Ignacio las cosas se han puesto peor. En la zona serrana de Concordia, luego del asesinato de tres profesores cerca del Cuatanal y la incursión de grupos fuertemente armados, han sembrado el miedo entre los habitantes de las pequeñas comunidades serranas. De entrada hay niños sin recibir clases porque los maestros se niegan a acudir y exponer su vida. En la sierra de San Ignacio la presencia de grupos armados está acelerando el éxodo de familias completas que huyen de sus hogares hacia lugares más seguros. Se vinieron a Mazatlán.