Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Que reformen el 123

Se ha puesto de moda que los miembros de las tres ramas del gobierno obtengan astronómicas compensaciones de retiro, además de magníficos salarios durante su gestión.

Bueno, en honor a la verdad son los beneficiarios reales o en potencia de esos retiros los que han inventado la moda. Incluso, en algunos casos, como los de los legisladores, las asignaciones de despedida y algunas de bienvenida, como los bonos por gestión, suelen ser autorrecetadas.

Lo mismo pasa en el sector federal y en el estatal de la mayoría de las entidades, por supuesto en los altos niveles, pues para abajo no se aplica el mismo rasero, excepto en los sectores protegidos por un sindicato poderoso, como el de los petroleros.

Legisladores, secretarios de gabinete y jueces y magistrados -hasta los electorales- se van o se quieren ir con una bolsota de dinero así de grande, curiosamente llenada de una bolsita de dinero así de chica.

Desde luego la bolsa chica no es la del gobierno en turno, sino la del pueblo, a cuyo cargo se giran todos los cheques pensionarios de los servidores de la Revolución hecha gobierno.

En ese contexto llama la atención la proposición que hizo anteayer el abogado Gustavo Adolfo Guerrero, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Nuevo León.

"Tiene que ser mesurada (la pensión), que sea acorde a la situación del servidor público, que sea una cuestión justa", dijo Guerrero sobre la iniciativa que contempla reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Constitución local.

Tal iniciativa fue enviada al Congreso por el propio Tribunal, cuyo órgano de administración, encabezado precisamente por Guerrero, sería el encargado de definir los montos de las pensiones según la propuesta de reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial y la Constitución local.

El presidente Guerrero descartó que los montos de la prestación vayan a ser "a modo" para los Magistrados cuyos salarios ascienden a 149 mil 578 pesos mensuales que concluyan o dejen el cargo en su segundo periodo de 10 años.

El abogado y sus colegas batallan porque quieren. La Ley Federal del Trabajo regula todo lo concerniente a la relación entre trabajadores y patrones, incluidos salarios mínimos, indemnizaciones por despido y pensiones.

Ese ordenamiento se aplica a la mayoría de los millones de empleados, incluso públicos de poca jerarquía, que reciben salarios y prestaciones, en su caso pensiones por retiro o indemnizaciones por despido, cuyos montos, ésos sí, son invariablemente mesurados, por no definirlos con un calificativo más ridículo, cuya autoría ya ejerce el presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado.

A propósito del calificativo, es claro que a Guerrero y a sus ilustres colegas les parece ridícula la Ley Federal del Trabajo. Y estoy con ellos, lo es y su cobertura y alcances son totalmente injustos.

Pero más injusto es herir con una lanza a los millones de trabajadores desprotegidos por una ley que el propio TSJNL considera ridícula y se niega a seguir, para ser justos con los egregios magistrados que, después de una década ganando ¡sólo! 149 mil 578 pesos mensuales, tienen que ser autopremiados con una pensión justa, quizás, pero profundamente inequitativa y ferozmente clasista y discriminadora.

No hay equidad posible en la remuneración justa de los magistrados (unos cuantos en todo el país) frente a la remuneración injusta de docenas de millones de mexicanos en todo el País, cuyo producto, además, paga lo que se les paga a los magistrados, no siempre competentes y correctos.

Mucho menos hay justicia, no para todos, en ser justos con un selecto grupo de abogados, pagándoles bien y pensionándolos mejor e injustos con la mayoría de los mexicanos que ganan mal y se pensionan peor.

Que los ministros de la ley se apliquen a sí mismos la ley que ya existe y que se aplica a todos los demás mexicanos, que no ganan ni para comer y que se pensionan para morirse de hambre. Que los magistrados la respeten y obedezcan pagándose y pensionándose como lo que son, servidores de la ley, no sus propietarios.

[email protected]