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¡Qué tercos!

No se puede poner nada sobre ríos aunque parezcan secos, como el Santa Catarina, que al primer soplo mojado se colma hasta los bordes o se desborda, con un caudal veloz de agua brava que todo se lo lleva en su descenso.

Así es la relación entre Monterrey y su río seco que se llena de agua cada vez que la naturaleza reclama y recupera lo que nos hemos atrevido a disputarle.

Cada vez que un torrente enfadado ha cruzado la Ciudad, destruyendo todo lo edificado en el "seco cauce del río" desde la última inundación, hemos vuelto a construir quimeras al paso futuro del caudal.

Pero antes, el retorno destructor irreparable de los aires y las aguas se daba cada 25 ó 30 años, lo que permitía disfrutar las ofrendas antes de que éstas fueran arrastradas por la corriente. Pero el clima, juguetón y pendenciero, ha cambiado.

Cada vez son más frecuentes las amenazas de inundación y cada vez es más frecuente que una de esas amenazas se exprese en torrente destructor en Monterrey, como ocurrió en el año 2010 con el huracán "Alex", con una separación del igualmente destructivo huracán "Gilberto" en 1988 de tan sólo 22 años, acortada aún más la distancia por el "Wilma", de menor intensidad pero no menos amenazante, en el 2005.

El caso es que el "Gilberto" peló el cauce de estorbos que los regios metropolitanos le pusimos al agua. Mas el otro caso es que lo volvimos a rellenar con canchas, pistas, pasos a desnivel sumergidos potencialmente, mercados, puentes frágiles y hasta gradas y estacionamientos. El estadio natural más grande del mundo, se atrevió a volantear un publirrelacionista oficial necesariamente orate.

Pues en 2010 "Alex" volvió a limpiar el Santa Catarina, con el plan maestro que le preparó "Emily" en 2005, llevándose todo el mugrero que le atravesamos al agua entre uno y otro de los dos fenómenos naturales.

Bueno, lo de limpiar y llevarse la mugre es un decir, porque el "Gilberto" y el "Alex" destruyeron todo lo que había sobre el río y a los lados desbordados, pero dejaron miles de toneladas de remanentes que redujeron la capacidad conductora del afluente, lo que lo volvió aún más peligroso.

Eso quedó demostrado con "Alex", que hubiera sido mucho menos destructivo si el cauce hubiera estado plenamente desazolvado, en lo que se ha avanzado mucho, sin que eso quiera decir que el eventual paso del agua está libre y en plena capacidad conductora.

El Santa Catarina continúa siendo una trampa mortal y lo será para siempre, pues el agua tiene memoria y regresará y el hombre no tiene memoria, pero tiene patas para meter.

Dígalo si no la irracional terquedad del secretario de Desarrollo Sustentable estatal, Fernando Gutiérrez, quien el miércoles se aventó la puntada de anunciar que el Estado contempla que regresen las canchas de futbol al Río Santa Catarina, que fueron prohibidas tras el paso del huracán "Alex".

"Tienen que ser canchas muy rústicas", señaló, "canchas prácticamente sin ninguna construcción física que interrumpa o que tenga algún daño en el flujo".

El Norte reportó que el secretario pontificó que "la idea fundamental es que estas canchas regresen, pero que regresen de una forma gratuita, el espacio público para la gente".

A diferencia del agua, el secretario no tiene memoria. En torno a las "canchas rústicas", de evidente propósito electorero, que serán carísimos espacios públicos gratuitos, irá surgiendo la estructura de la sinrazón política que quiere superar a la razón del agua, a la razón natural que no es posible avasallar.

Ya me imagino, en pocos años y hasta meses o días, las gradas, los vestidores, los restaurantes, las tribunas de honor, el podio y el helipuerto del Gobernador y la continuidad de la obra revolucionaria, que regresarán la basura que se llevaron el "Gilberto" y el "Alex" y monumentalizarán el azolve que dejaron.

Déjelos empezar y ya verá lo que pasará. Ya vio lo que pasó: casi nos ahogamos todos. A la próxima gana el Gobierno y nos morimos todos.

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