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¿Qué voz estás escuchando?

SAPIENZA

La película muestra cómo el padre le indica a su pequeño hijo que le espere en determinado lugar mientras él va adentro del edificio a arreglar un asunto. El niño pronto es atraído por un globo en el segundo piso de otro edificio que está en construcción y sube la escalera de madera que han colocado los albañiles. Se ha movido del lugar en que su padre le dijo que lo esperara. Entretenido como está, el niño no se da cuenta que los albañiles se retiran, y sin percatarse de la presencia de él quitan la escalera dejando al niño allá arriba. Un hombre que pasa por el lugar le grita que se lance pues él lo atrapará. La gente se arremolina e igualmente ofrece diversas soluciones pero el niño no obedece. No conoce sus voces. Entonces sale su padre y en medio de la multitud le dice al hijo: "Ya estoy aquí". En medio del murmullo el niño puede distinguir la voz y se lanza desde las alturas a los brazos de su padre que le llama para rescatarlo. En la película el incidente tiene un final feliz, pero en la vida real muy a menudo el desenlace es de dolor y de tragedia porque nos lanzamos a los brazos equivocados. Nos hemos movido del lugar indicado. Del lugar en el que nuestro Padre celestial nos hubiera bendecido y ahora nos encontramos en serios problemas. Muy serios. Pero hay voces que nos ofrecen ayuda: acudiendo a la práctica del feng shui, yendo a la vidente de la esquina, haciéndonos una barrida o una limpia, realizando toda una serie de ritos para salir del problema, y algunas que incluso suenan más científicas nos hablan de una terapia. En la desesperación del problema todo suena atrayente pero nada es efectivo. Por el contrario, es entrar en terreno enemigo para complicar más las cosas. Es como mover el avispero para huir de las avispas. En una situación así tal vez no podamos distinguir las voces porque no conocemos a nuestro Padre. ¿Has pasado suficiente tiempo en la intimidad con él para, en medio de este concierto de voces tan discordantes, poder diferenciar sus palabras? ¿Lo puedes escuchar susurrarte: "No temas, aquí estoy"? ¿Puedes distinguir sus palabras como para en un acto de fe lanzarte a los brazos de quien te dice: "Ven a mí que yo te rescataré y te restauraré"? ¿A qué voz le harás caso?