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Queda claro que nadie molestaba a El Tío

Apenas el miércoles 27 de noviembre, La Tuta, líder histórico de los Caballeros Templarios, subió un video para expresar, esencialmente, lo mismo que acababa de afirmar el secretario de Gobierno de Michoacán, Jesús Reyna, para refutar una serie de textos de La historia en breve: que no se reunieron antes de la elección de noviembre de 2011.

Tan cómodo se sentía La Tuta, tan sobrado estaba, que en el mismo video presentó "pruebas" que le permitían decir que el único contacto que hizo en aquella elección fue con el equipo de la candidata del PAN, Luisa María Calderón.

La senadora Calderón se sintió amenazada y optó por irse unas semanas de México. La relación templarios-gobierno de Michoacán lucía sólida, a pesar de la hormigueante expansión de los grupos de autodefensa.

Sobraban indicios para presumir al menos un buen entendimiento. Se señalaban casi en detalle los santuarios templarios en la sierra de Tumbiscatío y las rancherías de la tierra caliente. Se describía el tributo de 10 por ciento que pagaban varios presidentes municipales a los criminales, y de cómo habían entregado las direcciones de policía y las de permisos de construcción y alcohol de gran parte de los ayuntamientos.

Pero, sobre todo, se sabía que nadie estaba persiguiendo, siquiera molestando a los templarios. Hasta la ofensiva de enero de las autodefensas que cambió, dramáticamente, el cuadro michoacano.

De otra forma, sería inimaginable que justo dos meses después del video de La Tuta, El Tío Loya Plancarte fuera detenido por las fuerzas federales.

El también líder histórico estaba escondido en un clóset. Era humano.

debate@debate.com.mx