Opinión

Quirino, primer gobernador que fijó postura en torno al debate de la Guardia Nacional

Alcaldes de Mazatlán y El Rosario manifiestan apoyo y reconocimiento al gobernador en gira de trabajo realizada el día de ayer

Por  Fernando Zepeda

Que se entienda. Quirino se cuece aparte. La empatía que surgió entre el gobernador y el presidente López Obrador no es obra de la casualidad. Hay actitudes y formas que los identifican. Y quienes llegaron a creer que habría un rompimiento, vaya, un enfrentamiento entre Quirino Ordaz Coppel y Andrés Manuel López Obrador, era cuestión de tiempo para que se dieran cuenta de su error. Los encuentros entre Quirino y López Obrador sirvieron para encontrar grandes coincidencias entre ellos. Coincidencias que valora, y mucho, el actual presidente, y que forman la parte cotidiana y normal con la que actúa el gobernador. Va una. El hablar en forma directa. En decir las cosas como son, ¡al chile! Nada de zalamerías. Menos mentir cuando se trata que va de por medio la palabra y el honor. López Obrador vio que Quirino es así. Y hay otro elemento. Ambos son pragmáticos. Sus decisiones son estudiadas. Las que les marca su conocimiento. Y además son ejecutivos. En medio de estas coincidencias de forma de ser y actuar, el gobernador fijó postura en el tema de la Guardia Nacional. Se lo dijo en corto a López Obrador y lo hizo público no una, varias veces. Quirino sabe de la importancia del tema. Y como gobernador le corresponde, a diferencia de los legisladores, lidiar día con día con los problemas de seguridad en Sinaloa. Sabe y reconoce que sin el apoyo del Ejército y la Marina, así como de la Policía Federal, los problemas de inseguridad se desbordarían, y no pondría en riesgo al estado. A los legisladores les corresponde darle forma a la nueva Ley que dará paso a la Guardia Nacional. En Sinaloa la postura del gobernador ya está dada. Y si no lo entienden, entonces estarán más que perdidos.
Le sienta bien. Ayer hubo gira de trabajo del gobernador por Mazatlán y El Rosario. Precisamente ambos municipios gobernados por alcaldes surgidos de partidos diferentes al del gobernador. Mazatlán por Luis Guillermo Benítez, de Morena, y El Rosario por el doctor Antonio Pineda, del PAN. En ambos eventos se hizo manifiesta la colaboración y apoyo de los dos alcaldes. Y en realidad no hay motivos de peso para que sea lo contrario. En Mazatlán Quirino Ordaz Coppel vino a dar el banderazo de lo que será la planta de tratamiento Urías II con una inversión de 420 millones de pesos. Y el alcalde reconoció lo que el gobernador está haciendo por Mazatlán. Y cómo no hacerlo. Mazatlán se ha transformado en los últimos dos años. Y toda esa millonaria inversión que se ha traído le pudiera permitir al alcalde cosechar mayores logros. Sin embargo, parece que no los ha dimensionado como son. Su falta de oficio político y resultados en sus 112 días que lleva su administración. Ya en El Rosario, el alcalde panista Antonio Pineda mostró lo políticamente maduro que es. Acompañado por el diputado local del PRD en El Rosario, Édgar González, ambos políticos aprovecharon el evento de entrega de un paquete de pavimentación de calles en el poblado de Chametla para presentar las demandas de apoyo tanto para la comunidad en la que estaban, como para todo el municipio rosarense. Alcalde y diputado local aprovecharon la oportunidad para solicitar apoyos para proyectos de mejora a la población. El gobernador se comprometió en revisar las propuestas y adelantó que seguirán realizando acciones de apoyo para toda la población.

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