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Re-leer

EDUCACIÓN, HOY

Leer, deriva del latín légere que significa cosechar. Si se lee poco y mal, la cosecha es nula, si leemos bien y mucho los resultados serán por supuesto muy satisfactorios, pero si a esto le agregamos la relectura el producto final será excelente. Toda lectura por lo tanto es un ejercicio de comprensión, reflexión e interpretación. Leer rápido por lo general provoca poca retención de lo leído y se usa en textos de vida efímera como revistas, periódicos, boletines, etc., pero no produce retención de largo plazo salvo que el impacto sea muy cercano. Se ha escrito mucho alrededor de la importancia del repaso y la relectura porque se practica poco. Por lo general la lectura de textos escolares, muchas veces odiada por su carácter obligatorio, aleja a los lectores principiantes del objetivo principal de la relectura que es el placer de comprender y descubrir significados textuales. El problema inicia desde la forma en que fuimos guiados en el proceso lector. Si tuvimos la fortuna de saborear desde el principio las mieles de una buena lectura jamás tendremos resistencias para volver a leer lo que sea necesario. Si por el contrario, se nos enseñó a leer por obligación o por presión este será siempre un ejercicio tormentoso y sin sentido. Los tiempos actuales están generando una economía de lenguaje que se confunde con precisión y certeza. Si bien es cierto leer instrucciones cuesta poco esfuerzo, practicar la lectura de comprensión implica colaborar como lector con todo el ingenio e inteligencia personal para asimilar contenidos de orden superior y diferente al utilizado en el lenguaje cotidiano. Nuestra lengua tiene más de trescientas mil palabras que jamás las conoceremos todas porque no necesitamos hacerlo, mas es prudente enriquecer nuestro vocabulario individual a través de la lectura y sobre todo por medio de la relectura.