Opinión

Rechazo, responsabilidades e inundaciones

PUNTO DE VISTA
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Por: Tere Guerra

LOS RESPONSABLES. Los mismos legisladores locales que aprobaron las reformas a la Ley Orgánica de la Procuraduría el 30 de julio, incluido el polémico y cuestionado 51 Bis, el cual ni siquiera se dieron a la tarea de leer, mucho menos advertir sus efectos adversos a la libertad de prensa y expresión, aprobaron este jueves su derogación. Qué buena se dio la rectificación de los legisladores y del Ejecutivo en un tema que generó gran debate y movilización del gremio periodístico, aun cuando quedaron evidenciadas las malas prácticas con las que se legisla, aprobando al vapor y sin revisar las iniciativas ni los efectos adversos de algunos de los dictámenes que aprueban. Por cierto, sigue quedando la duda de cómo fue que pudo publicarse en el Diario Oficial del Estado, el mismo día 30 de julio, las reformas a la Ley Orgánica de la Procuraduría y el 51 Bis, si en esas fechas el gobernador estaba de vacaciones, y se supone que por mandato de ley sólo él puede firmar los decretos para su publicación. ¿Quién firma o firmó el decreto en su ausencia? Eso ha sido un secreto, igual que ha sido manejado con secrecía quién elaboró la iniciativa.

VUELVEN INUNDACIONES. La naturaleza cobra los excesos a los humanos, así como el abuso de poder y las omisiones de los funcionarios. De nuevo, pero ahora en la 6 de Enero e Infonavit Humaya, en la capital del estado se viven momentos de angustia por las pérdidas en las viviendas y los enseres domésticos. Como nunca, dicen los habitantes aledaños al arroyo del "piojo", se les vino encima la crecida y se metió en horas de la madrugada a sus casas, igual los de Humaya se preguntan cuándo se hará algo para evitar que sus viviendas y sus bienes sigan siendo afectados por las grandes lluvias. Y todos nos preguntamos: ¿hasta cuándo se seguirá permitiendo que algunas fraccionadoras y particulares influyentes afecten, obstruyan y alteren canales, arroyos y flujo de los ríos? No sólo las lluvias dañan, también la omisión y complicidad de las autoridades nos perjudican.

NO CRECE. El problema del presidente Enrique Peña Nieto no es su estatura, esa ya sabe que no aumenta. El problema de él y su gabinete es la falta de aceptación social y el decremento en su popularidad. Peña Nieto es de los presidentes con menor credibilidad en los últimos sexenios, y ya no encuentran en Los Pinos cómo hacerle para aumentar su bono democrático. Esta semana idearon grabar entrevistas con comunicadores que lanzaron al presidente preguntas cómodas, para hacerlo lucir, pero ni así, aun con publicidad excesiva y pagada para hablar bien de las reformas, la aceptación hacia el presidente Enrique Peña Nieto viene en picada. Ni las reformas que intentan venderse como benéficas, ni las entrevistas a modo hacen que la gran mayoría apruebe su desempeño, el grueso de la población está inconforme con los resultados de su gobierno, ¿y cómo no?, si lo que crece es la precariedad, el desempleo y la desigualdad. El rechazo generalizado es el marco de su Segundo Informe de Gobierno.

mtguerrao@hotmail.com