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Reclamos históricos, no tantos elogios

INDICADOR POLÍTICO

Apasionados carlylianos aún sin saberlo al invocar la heroicidad personal sobre la social, los legisladores de la coalición neopopulista PRD-PT-MC debieron aprovechar las sesiones de las leyes secundarias para hacer reclamos a sus dos estatuas de sal y no asfixiarlos en incienso:

1.- Luego de la expropiación petrolera de 1938 y ante el desafío de construir y vigilar una industria nacional y generar un nuevo sindicalismo, el general Lázaro Cárdenas avaló el regreso del sector privado al sector con su reforma de noviembre de 1940 y nunca se volvió a preocupar por el sector petrolero como expresidente; con su silencio avaló las gestiones priistas. Y eso que días después de la expropiación creó el corporativismo en el PRM y ahí colocó como pilar al sector obrero de la CTM y al nuevo sindicato petrolero.

2.- Como presidente de la modernización liberal, Benito Juárez fue el fundador del capitalismo mexicano con su decisión histórica de la desamortización de los bienes de la Iglesia tan celebrados por los revolucionarios. Sin embargo, en esa desamortización incluyó a las propiedades indígenas inactivas y con ello recibió el repudio y el alzamiento de comunidades campesinas. Para frenar las protestas, Juárez fundó el ejército federal y reprimió a los indígenas. La modernización juarista vía Estado criollo y capitalismo pasó por encima de propiedades campesinas indígenas, lo que el historiador Marcello Carmagnani en El regreso de los dioses considera como la "segunda conquista" sobre los indígenas.

El debate sobre la herencia histórica debe incluir también la discusión sobre las razones de los héroes para hacer lo que hicieron o para justificar lo que no hicieron. ¿Qué hicieron Lázaro y Cuauhtémoc Cárdenas en el largo periodo de treinta-setenta y cuatro años para defender una herencia histórica? La leyenda política urbana sigue contando que en cuando menos dos ocasiones le ofrecieron la dirección de Pemex a Cuauhtémoc Cárdenas y una vez él se la pidió a De la Madrid.

¿Por qué Juárez decidió la desamortización de las propiedades indígenas? Porque muchas comunidades no explotaban su tierra por razones de herencia de sus padres y preferían alquilar otras más pequeñas e improductivas. Sin la regulación de la economía y la fundación del Estado-nación con Juárez, México no se hubiera modernizado. Muchas de las decisiones autoritarias de Porfirio Díaz tuvieron el copyright del juarismo: sacar a México del rango de economía-religión por la propiedad ancestral no explotable.

Si en estos días el sindicato de Pemex emergió como un nido de corrupción por el manejo patrimonialista, el origen de ese modelo estuvo en la decisión de Cárdenas de operar un socialismo proletario corporativista. La expropiación fue una defensa de Cárdenas de los derechos laborales, de las autoridades laborales y de la hegemonía del Estado, pero sus herederos pervirtieron el espíritu del cardenismo y al deterioro —para decir lo menos— del sindicato de Pemex al convertirlo en un factor multiplicador de la corrupción.

¿Qué hizo el general Cárdenas a partir de diciembre de 1940 para ayudar a Pemex y al petróleo? Nada. ¿Qué hizo Cuauhtémoc Cárdenas desde que ingresó al PRI en 1954 y hasta su salida y de 1989 al 2013 en el PRD para salvar a Pemex y al petróleo? Nada.

Los proyectos cardenista y juarista no existieron como herencia funcional ni como héroes de estampitas de primaria sino como herencia histórica con todo y sus contradicciones autoritarias y de proyectos limitados. Regresar a los simbolismos de héroes existenciales sin explicar las limitaciones sólo llevará a repetir errores. En todo caso, aún es tiempo de reclamarle a Juárez y Cárdenas la insuficiencia de sus proyectos de desarrollo.

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