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Recompensas

EDUCACIÓN, HOY

Una de las mejores formas de alcanzar el éxito es estar en paz y una de las mejores maneras de lograr la paz es obtener una recompensa, ya sea por la actividad realizada en algún momento o por el cumplimiento de una tarea concreta. Los humanos funcionamos mejor si se nos gratifica; si se reconoce el esfuerzo realizado o si se nos da lo que en un tiempo se nos prometió. Estoy convencido de que nuestros niños y jóvenes cumplen mejor sus tareas escolares o domésticas si se les retribuye con justicia los esfuerzos y energías demostradas en cualquiera de los trabajos encomendados tanto dentro como fuera de la escuela. Siempre ha sido así. Desde pequeños nos comportamos proporcionalmente igual a la recompensa prometida; tanto consciente como inconscientemente estamos diseñados para recibir estímulos favorables de todo tipo, primero para sobrevivir, después para socializar y en un tercer momento, para destacar. El ser reconocido es un alimento vital para mejorar la autoestima de cualquiera y el ser recompensado es un combustible súper efectivo para hacer más de lo que se espera o cumplir expectativas impensables. El otorgar recompensas requiere de competencias específicas hasta convertirse en un arte como de hecho lo es. Seleccionarlas, entregarlas en el momento adecuado y sobretodo cumplir con ellas si se han prometido, hace de cualquier recompensa un premio de alto valor emocional y un excelente motor motivacional para cualquiera. Al hablar de gratificaciones no solo se incluyen las económicas o materiales que si bien es cierto son necesarias, no son esenciales. Existen otros elementos meritorios de alto valor que deben ser entregados con entusiasmo y sinceridad como son los premios de carácter afectivo o justo. No sé en qué momento, las recompensas escolares dejaron de tener validez, tampoco sé en que época la gratificaciones familiares quedaron sin efecto, pero de lo que si estoy seguro es de que hacen mucha falta, porque las recompensas ilusorias, 'facilonas' y de escaparate están ganándonos la batalla. VALE.

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