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Reconocimiento

EDUCACIÓN, HOY

En mayor o menor grado somos producto de la influencia de los maestros. Desde nuestro hogar, los padres fueron los primeros mentores. Educadoras, profesores de primeras letras, profesionales de la educación o expertos en ciertas aéreas del conocimiento se encargan por más de veinte años de dejar su huella en cualquier individuo que decida convertirse en un profesionista. Siempre hay un referente personal o una identificación con un maestro o maestra que aún cuando interrumpamos una carrera, siempre recordamos sus palabras, sugerencias o llamadas de atención. Está comprobado que en la vida tenemos los maestros que necesitamos y no los que quisiéramos tener y a la larga eso favorece porque a pesar de que no nos agrade mucho la idea, personalidad o mensaje del maestro en turno, este siempre dejará un matiz o un aprendizaje. La nómina magisterial en nuestro país se multiplicó en los últimos años. La existencia de profesores de variada composición es muy nutrida y por eso vale la pena celebrar como se merece este día. Maestros y maestras formales o informales; de disciplinas remotas y conocidas; de orígenes multivariados y sobre todo de un alto espíritu de servicio abundan por todas partes. Es reconfortante enterarse que ya somos millones y no unos cientos de miles los que formamos parte de un sector social tan influyente y noble como es el magisterial. Aún cuando faltan algunas deudas por cubrir, sobre todo sociales, los maestros mexicanos han demostrado con el correr de los tiempos su calidad humana y su disposición a entregar su corazón si es necesario para colaborar con el crecimiento y desarrollo de la sociedad a la que pertenece. A pesar de líderes sindicales de diferente filiación o color; a pesar de los altibajos de una democracia en construcción como la nuestra y pese a los tumores del tejido social producidos por la ambición desmedida hacia el dinero fácil, la labor del maestro es y seguirá siendo una base indiscutible sobre la que descansan, en mucho, el presente y futuro de nuestra población. ¡Felicidades maestros!

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