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Recordar es vivir

MALICIANDO

Vámonos Maliciándola. Platicando con mis hijos por vía telefónica, como me tienen acostumbrada, me comentaron que habían pasado muy contentos el 4 de julio, día de la Independencia de Estados Unidos. La Criss y su familia aprovecharon para pasear, el Onasis trabajó, pero le fue bien, le pagaron triple, y que durante el día hubo festejos, conciertos al aire libre en los parques, picnics, reuniones, y por la noche, juegos pirotécnicos.

RECUERDO COMO si fuera ayer, ¡y ya hace años!, un 4 de julio (el año se los debo, aunque creo que fue el 82), cuando en compañía de la Delia León llegamos a Miami. Íbamos al certamen de Miss Universo, muy bien representados por la bellísima Elizabeth Broden. Iba cubriendo el evento invitada por el Gobierno del Estado, al frente de don Antonio Toledo Corro, y como presidente municipal ese gran señorón como fue el arquitecto Quirino Ordaz Luna.

NOS LLAMÓ la atención las festivas avenidas y calles, sobre todo por el área del hotel donde nos hospedamos. Aquello era un río de gente "muy alegre", por cierto, que regresaban a sus casas luego de un día de playa a bordo de sus autos o caminando. La verdad, muy pintoresco el ambiente. En su mayoría eran cubanos cante y cante con sus banderitas en las manos.

EN CUANTO nos registramos nos vestimos de fiesta y nos bajamos al vestíbulo para ver a dónde apuntaba el guarache. Ahí divisamos una figura muy familiar, que sentada en enorme silla con copete, de las que por acá les dicen guajoloteras, captaba el entorno. Era nuestro adorado amigo Héctor Díaz Valdez, checando las entradas y salidas del grupo de mazatlecos que había llevado en tour al concurso.

ESTUVIMOS PRIMERO en los bares del hotel y más tarde nos fuimos a Miami Center a un antro, como se estila decir ahora, que estaba de moda. Había música colombiana y ahí recalaban todos los turistas. La música, muy buena. Y deja la música, ¡los músicos, guapísimos! ¡Umm, lo bailado quién nos lo quita!

EN EL tours iban varios mazatlecos, como el Nacho y la Livy Osuna, La Martha Blancarte, la Camy Velarde, doña Conchita de Ibarra, doña Olga Ibarra de Durán, entre otras más que no recuerdo.

CON LA playa a nuestros pies decidimos bajar y seguimos el paso a los demás huéspedes. Caminamos por un andador de madera muy amplio. Acostumbrada a caminar poco, se me hizo lejísimos. Pero no dije nada, tiempo había de más. Al llegar al lugar algo se nos hizo extraño. Y cómo no, si era una playa nudista. ¡Ah, jijo, todo mundo "en pelotas" y nosotras vestidas! Bueno, en traje de baño. Rarísimas nos veían quienes se asoleaban como si nada. Muy discretas (cosa rara), optamos por hacernos tontas. La Delia se metió al agua; yo, a buscar conchitas en la arena y sin dejar, "of course", de fisgonear. No hallábamos qué hacer, aquello era un encueradero que para qué les cuento. Optamos por regresar muertas de la risa a la playa de nuestro hotel, donde fuimos enteradas que era una playa nudista y además gay. ¡Ah, jijo! Bien dicen que los viajes ilustran. Tremendas carcajadas escuchamos de todos al saber esa anécdota. El que más la gozó fue el Héctor Díaz. Nomás se le movía la panza de tanto reírse, y más bien de imaginarnos encueradas.

ESA FUE la historia de un 4 de Julio en mi larga vida. Les prometo más de este viaje.

NOS VEMOS mañana. Pórtense bien, que en eso estamos… Ciao. MALICIA.