Opinión

Recordemos el violentómetro

Por: Marisa Pineda

En más de una ocasión este espacio se sale de su tono habitual porque hay situaciones o hechos que obligan a enseriarnos. Esta es una de esas veces. A Selene no la conocí, ella a mí tampoco. No vivíamos en la misma ciudad, jamás nos vimos siquiera, en síntesis, en el mundo nos hacíamos; sin embargo, su muerte me conmovió.  Los medios informativos dicen que tenía 27 años, otros que 28, ese año de diferencia resulta irrelevante ante el hecho de que está muerta. También dicen que trabajaba en una tienda en un gran centro comercial en la capital del país, que hasta ahí llegó su expareja, le entregó una nota y luego le disparó en tres ocasiones, después él se dio también un tiro. Citan que por la mañana había amenazado a Selene, en represalia porque ella obtuvo la custodia de su hijo. En la nota, 16 palabras le bastaron al asesino para culpar a la víctima de su proceder, 16 palabras para soltarle una última ofensa y justificarse por quitarle la vida. El hecho ha llevado a la polémica, para unos es un crimen pasional, para otros es un feminicidio, para nosotros, en este espacio de opinión, es el recordatorio de todo lo que nos falta por hacer en materia de respeto a la vida humana, a la integridad de las mujeres, pese a los esfuerzos de todos los niveles de Gobierno, y de cantidad de organismos civiles de activistas. Aquí, por nuestra parte, insistimos en que es necesario que desde nuestros hogares insistamos con en que los golpes en el noviazgo no son un juego, en que una pareja por demás celosa (sea hombre o mujer) requiere ayuda, en que aquello de “pégame pero no me dejes” no dejará nada bueno, y que justificar “es celoso (o celosa) porque me quiere” tampoco es válido. En el año 2009, el Instituto Politécnico Nacional, a través de su Unidad de Género, investigó la dinámica de las relaciones de pareja en estudiantes, de ahí surgió el “violentómetro”, una escala de tres niveles que refiere situaciones de violencia y su gravedad. A cada nivel le corresponde una alerta que advierte: Ten cuidado, la violencia aumentará; reacciona, no dejes que te destruya, y necesitas ayuda profesional. Ignorar o menospreciar cualquiera de los niveles de advertencia lleva a una última etapa que va del abuso sexual a la mutilación y al asesinato. Lamentablemente, el tiempo ha dado la razón a ese estudio, el asesinato de Selene es dolorosa muestra de ello. Del 2009 acá el violentómetro se ha reproducido por incontables organismos, instituciones públicas y privadas. En internet puede encontrarlo en miles de sitios y desde ahí compartirlo. El asesinato de Selene nos recuerda cuan real es la violencia de género, que es una violencia que no queda solo en el insulto, que llega a matar y que si no queremos que la muerte de Selene sea en vano es necesario desde nuestros hogares orientar para no ser las víctimas, ni los victimarios. Gracias por leer estas líneas. Comentarios, sugerencias y etcétera por favor en adosdetres@hotmail.com en Twitter en @MarisaPineda 

Que tenga una semana libre de violencia, y si sale de vacaciones tome precauciones para disfrutar y retornar con gusto y tranquilidad.