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Recta final 2016 Sinaloa

SUSTANCIA SIN RETÓRICA

Nuestra formación académica inhibe de modo natural la especulación política. El poco espacio de esta colaboración no permite la aportación de elementos y mucho menos de argumentos como para detallar lo aquí afirmamos. Pues bien, nos guste o no en la recta final de 2016 vemos a dos importantes personajes disputando la gubernatura de Sinaloa. Ambos son muy creativos y sumamente visionarios. Exitosos cada quien en su ámbito. Me refiero a Héctor Melesio Cuen Ojeda y a Jesús Guadalupe Vizcarra Calderón. Ambos tienen muchas cosas en común positivas. Sin menosprecio de nadie.

Cuen Ojeda, me consta, llevó a la Universidad Autónoma de Sinaloa a un sitio elevado sin precedentes. Pasó de la anarquía al orden. De la mediocridad al prestigio y reconocimiento por propios y extraños. Vizcarra Calderón, por su parte, le dio otra fisonomía a Culiacán cuando fue presidente municipal. Emprendió muchísimos programas. El más destacado fue el de pavimentación también sin precedentes en su historia. Ambos son muy exitosos en los negocios. Cada quien en lo suyo, al margen de las ganancias y de las proporciones. Los dos saben ser y hacer amigos. Además, los dos lo son. Por envidia, intereses creados o lo que sea, es natural que se les ataque. Es difícil evitarlo, más cuando se ven en peligro los "imperios fácticos" y todo lo que ello implica.

Hay quienes se creen los dueños de Sinaloa y de la vida de los sinaloenses. Eso es rayar en egocentrismo. De ahí la necesidad de darle sustancia ética a la política y calidad a la democracia. Con cualquiera de los dos personajes se puede lograr. Nos guste o no, repito. No desdeñamos a ningún otro pretenso, pero en la recta final de 2016 vemos a Héctor Melesio Cuen Ojeda y a Jesús Guadalupe Vizcarra Calderón de candidatos. A dos buenos amigos.

No creo que el Partido Sinaloense lance a otro candidato a gobernador, y que el Partido Revolucionario Institucional se arriesgue a perder con algún tercero en discordia. El presidente Enrique Peña Nieto ha enviado señales muy claras. Actos, viajes, acompañamientos de Vizcarra Calderón con Peña Nieto y Angélica Rivera. Además de compromisos y amistades con el primer círculo del presidente, qué más quieren. Hay que voltear un poco a la historia ortodoxa de la política en México. Dos ejemplos son suficientes: José López Portillo y Antonio Toledo Corro, Miguel de la Madrid Hurtado y Francisco Labastida Ochoa.

Héctor Melesio Cuen Ojeda no tiene esas relaciones pero tiene muchísimo pueblo de su lado. Va a una velocidad tremenda, y ni quien lo pare. Así que se ven muy claros los escenarios para la recta final del 2016. Nos guste o no. Como dicen en mi rancho los que saben de política práctica: al tiempo. Se vale apostar, aunque sea simbólicamente. Ahí les va ese trompo a la uña, cáchenlo.

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