Conéctate a El Debate

O conéctate con...

Usuarios registrados

Cancelar

Rectificación histórica: el PRI vs PRM

Los senadores del PRD llevaron máscaras de Lázaro Cárdenas y las colocaron en sus escaños. La reencarnación del ex presidente y su hálito nacionalista revolucionario no impidió la aprobación de las leyes secundarias de la reforma energética. El bloque PRI-PAN-PVE y Nueva Alianza derribó el sacrosanto mural del estatismo monopólico y ruinoso en el sector energético. Los nuevos ordenamientos deben beneficiar a todos los mexicanos, no sólo a nuevos inversionistas privados o a los mismos que enquistados en el aparato del Estado hicieron de la expropiación de 1938 una privatización facciosa para subvencionar el corporativismo y enriquecer a los socios del viejo régimen autoritario.

En la Cámara de Diputados la izquierda utilizará el filibusterismo. El PRD inscribió 300 reservas, el Movimiento Ciudadano 400, el PT 350. Las sesiones de los próximos días en San Lázaro serán kilométricas. Intervendrán mil 50 oradores pero se escuchará solamente un discurso; el primero se repetirá mil 49 veces.

No por ello las jornadas legislativas de estos días dejarán de ser históricas. Lo son sin duda alguna, y para aquilatar su trascendencia hay que decir que este debate no comenzó en el actual sexenio, ni en el de Fox, ni con Calderón. Comenzó el 20 de febrero de 1940 cuando el presidente Cárdenas, al ocaso de su administración, pronunció su famoso discurso ante el Congreso de Chilpancingo en el que defendió la obra su gobierno: "Por lo que atañe a la reivindicación de los derechos de la nación sobre el subsuelo y los yacimientos petrolíferos, el gobierno estima que en este camino de ningún modo se debe retroceder…".

El 28 del mismo mes le salió al paso Manuel Gómez Morín. En un suplemento especial del Boletín de Acción Nacional publicó "La nación y el régimen", una demoledora réplica al discurso presidencial: "Estima el señor Presidente que no debe retrocederse en el camino seguido respecto al petróleo (…) Poco ha sido informado el pueblo de lo hecho (…) fuera de la expropiación misma. (…) Todos los mexicanos deseamos ardientemente que el arreglo final defienda y garantice la dignidad y la autonomía de la nación y no signifique un gravamen insoportable para el futuro. En cuanto a la organización misma de la industria petrolera, es insostenible la afirmación que no debe retrocederse en lo hecho por el régimen. Sí debe retrocederse, para que esa organización responda a las necesidades nacionales y a los fines nacionales que fueron invocados como su fundamento. Debe retrocederse en cuanto sea necesario para crear un sistema técnico, eficaz, de explotación y aprovechamiento de ese recurso natural que es de México; en cuanto sea necesario para evitar abusos, granjerías favoritismos y derroches en la administración de la industria; para prestar a los consumidores en el interior el buen servicio a que tienen derecho y facilitar con una provisión abundante y barata de combustible el desarrollo de la industria nacional; para rendir clara cuentas públicas de la gestión que en la industria se realice; para asegurar un mercado exterior estable al excedente de la producción que en México no se consume…."

Pero el régimen no retrocedió. Ideologizó el modelo, lo hizo doctrina política sucedánea de la legitimidad democrática, lo convirtió en una subcultura de masas, la misma a la que apelarán los enemigos de la reforma en la consulta popular. Ahora, con valentía histórica, se comienzan a rectificar en lo jurídico los graves errores entonces advertidos. La última batalla será en 2015, será cultural y hasta que se defina sabremos si México ha dado un paso definitivo a la modernidad.

Twitter: @LF_BravoMena