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Opinión

Redacción Mazatlán

Apesta a corrupción

Por: Opinión Mazatlán

El tiburonario de Mazatlán ya era uno de los símbolos más representativos de la corrupción en la historia del puerto, pero a la vista de lo que ha ocurrido en el último año, se ha consolidado como el máximo monumento al saqueo de los dineros públicos en beneficio de políticos y cómplices allegados.

Como se ha venido documentando a lo largo de prácticamente toda la vida de la obra, el tiburonario ha estado plagado de irregularidades. Esto empieza desde el mismo sobrecosto, pues aunque en 2010 se anunció que sería una obra de 30 millones de pesos, estuvo casi cerca de llegar a los 80 millones.

 Lo que es peor, si alguna vez este recinto llegase a ser funcional, va a requerir otra carretada de dinero para echarlo a operar.

Los funcionarios del gobierno estatal anterior se la pasaron echando la bolita a los del trienio de Aguilar Padilla y al entonces alcalde Jorge Abel López, bajo el argumento que ellos iniciaron el proyecto y no contemplaron ni los permisos ni los estudios de mecánica de suelo.

Y los anteriores y los actuales culpan a los del sexenio pasado.

El dictamen emitido por la Síndico Procuradora, Lourdes Sarabia, se antoja corto tanto en los castigos como en la lista de señalados. Por eso se lo van a impugnar.

El tiburonario, que ha sido una pesadilla de siete años, seguirá alimentando pasiones políticas y hasta tejiendo nuevas complicidades.