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Opinión

Reencarnar la realidad

LIENZO LUNAR

Por Diana Ornelas

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No es sorpresa que la prensa sensacionalista le dé una cobertura desmedida a notas que generen controversia entre dos figuras públicas. Y más aun cuando ello significa confrontación femenina y señalar estratos sociales. En 1994, la patinadora sobre hielo estadounidense Tonya Harding se vio incriminada en el ataque físico contra su compatriota olímpica Nancy Kerrigan. Y ante tal situación la prensa no pudo encontrarse más contenta.

I, Tonya (2017) nos relata desde un cómico y crudo falso documental, todos los eventos que acontecieron en la vida de Tonya Harding (Margot Robbie) desde la infancia hasta su vida adulta. A pesar de las complicaciones económicas que esto significaba, a la edad de tres años Tonya fue inscrita por su abusiva madre LaVona Golden (Allison Janney) en clases particulares de patinaje sobre hielo. Tonya no tardó en destacar en el deporte, y cuando estudiaba la escuela secundaria, su madre la sacó en contra de su voluntad para que dedicara todo su tiempo al patinaje.

En 1993, Tonya recibe una amenaza de muerte durante un campeonato, por lo cual decide no hacer su presentación ese día. Como represalia, su esposo, Jeff Gillooly (Sebastian Stan), le dice a su amigo Shawn Eckhardt (Paul W. Hauser) que le envíe amenazas de muerte a su rival, Nancy Kerrigan.

En poco, la situación escalará en la nociva y fantasiosa mente de Shawn a un límite inaudito, causando con ello perjudicar a las patinadoras y generando el escándalo mediático de la década.
Esta cinta Indie merece un doble mérito, pues no replica el amarillismo de la cobertura de los años y además de estar narrada desde el humor, el tono del mismo jamás logra hacer de Tonya una burla.

Asimismo, nos hace en empatizar en cuestión de segundos con la protagonista, y no es que intente desmesuradamente hacerlo, sino que es el vivo retrato de los abusos que sufrió que nos hacen conectar y condenar las injusticias que la patinadora tuvo que atravesar.

El filme nos narra la violencia física y psicológica que sufrió por parte de su madre y su esposo, y la denigración, machismo y elitismo que los comités de patinaje, sociedad y prensa ejercieron sobre ella.

Margot Robbie, quien además fungió como productora, tenía un compromiso inamovible con la realidad. Pues tenía la visión fija de reflejar el sensacionalismo de comparar incisivamente a Tonya con Nancy, para crear una rivalidad inexistente que sobrepasaba los límites con tal de poder venderla ante las audiencias.

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Que ello, de la mano del guion de Steven Rogers y la dirección de Craig Gillespie, se logró narrar con la crudeza que la historia exigía el inhumano elitismo de atacar a Tonya por su estrato social.
Además, la película es un vivo reflejo de todo el material que existe de la época; vestuario, escenarios, cast y actuaciones, reencarnan tan cumplidamente la vida de Harding que es un deleite de conocer. I, Tonya se encuentra disponible para renta en Cinépolis Klic.

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