Opinión

Reencuentros políticos

Por: Teresa Guerra

REENCUENTRO. El lugar fue un yate, los testigos fueron empresarios y políticos del norte de Sinaloa, el motivo: comprometerse para trabajar a favor del PRI, de José Antonio Meade, y sacar adelante la elección en Sinaloa en 2018; los protagonistas fueron el gobernador Quirino Ordaz Coppel y el exgobernador Mario López Valdez. 

No era propiamente que estuviesen peleados, pero, después de los desencuentros por las acusaciones de la Auditoría Superior del Estado y la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas, sobre irregularidades y desvío de dineros en algunas áreas y secretarías de la administración de Malova, la relación se había tensado. López Valdez se quejaba de ingratitud de parte del actual gobernador Quirino Ordaz, decía que lo había apoyado con todo para que ganara la elección en 2016, y que el mandatario le pagaba con acusaciones. Quirino a su vez se disgustaba, e inquietaba por el protagonismo político de Gerardo Vargas, así como el respaldo que este recibía del exmandatario, en su pretensión de ser candidato al Senado. Ambos tenían reclamos y desconfianza, sin embargo, el encuentro político se dio, departieron “el pan y la sal”, con el mar de fondo y testigos de élite, hicieron acuerdos y compromisos políticos. ¿Será?

La instrucción que recibió el gobernador desde Los Pinos fue determinante: “los pleitos los dejan para después de la elección presidencial”, ahora es momento de sumar adeptos, recabar apoyos y conseguir votos para el PRI; “no está el horno para bollos”, literalmente le indicaron al mandatario. Así que los reclamos, exigencias de rendición de cuentas, acusaciones y declaraciones por desvíos de dineros a integrantes de la administración anterior serán archivadas. Por lo visto la motivación de las acusaciones era política, —aunque hubiera razones fundadas— y por lo que se ve, serán guardadas también por cuestiones políticas. ¿Será?

La Auditoría Superior del Estado presume ser autónoma, la Unidad de Transparencia y Rendición de Cuentas  se jacta de actuar sin línea política, pero, por el momento, ambas guardarán sus expedientes y acusaciones. Ya se verá

La debilidad del PRI unió al mandatario y al exmandatario, sin embargo, el resultado de la elección presidencial y la derrota que se prevé pueda tener el tricolor en julio próximo, puede volver a confrontarlos. Hundido el barco del PRI a la presidencia, cada quien buscará su salvavidas. ¿O no?

INDEPENDIENTES EN DUDA. La credibilidad de los candidatos independientes aún no se consolida, tiene apenas tres años la figura política para que puedan contender candidatos y candidatas sin el respaldo de un partido político; sin embargo, como la mayor parte de quienes han aspirado un cargo de elección por esa vía provienen de militar en algún partido político, la sociedad no ha respaldado suficientemente esa modalidad de contender. Menos credibilidad lograrán al trascender que los candidatos a la Presidencia de la República alteraron las firmas que presentaron como respaldo para solicitar su registro. Compraron una base de datos, compraron copias de credenciales de elector, no pidieron la anuencia de todos los firmantes, con lo cual usaron indebidamente la copia de la credencial; en otras palabras, los aspirantes por la vía independiente a la Presidencia, hicieron fraude antes de la elección. ¿O no?

No cabe duda que en México se pervierten todas las figuras políticas: las cuotas de género las usan los dirigentes de los partidos para postular a sus esposas, sus hijas, hermanas, y las candidaturas independientes las usan los miembros de partidos para refugiarse cuando son rechazados en sus institutos partidarios. ¿O no?